No solo medioambiente…
Que triste es ver morir a familiares o amigos vÃctimas de esa “enfermedad incurable†que a ninguno nos gusta ni siquiera mencionar. Creo que es inimaginable la vivencia de una persona que se sabe sentenciada de tal cruel manera a una existencia mucho mas corta de la que en sus planes, aspiraciones preveÃa. De forma súbita. El escalofrio que a todos nos recorre el cuerpo con tan solo imaginarnos estar en esa situación, no debe ser suficiente ni para tan siquiera imaginar como se ha de vivir tan espeluznante experiencia.
5 meses es el tiempo transcurrido desde que un conocido fue diagnosticado, hasta que el esperado desenlace llegó a su fÃn. 5 meses !!!!
Creo atrevido siquiera imaginar la intensidad de las emociones y sentimientos con los que debes vivir cada minuto. Me aventuro a adivinar como especialmente duro el tener que despedirte “mentalmente†de tus hijos pequeños en el caso de que los tuvieres, y pensar si tu existencia como padre ha sido suficiente como para ser recordado con cariño, o suficiente como para haber inculcado el más mÃnimo valor, o si por el contrario, nada de lo que hayas hecho podrá ser recordado cuando los niños no pasan de los 5 o 6 años (Que pocas cosas recordadmos de esa época cuando nos convertimos en adultos !!!)
Quizá escribo desde el shock de la experiencia cercana en el tiempo y en relación, pero realmente da mucho que pensar sobre las cosas realmente importantes de la vida, sobre el valor de cada instante que compartimos con los nuestros, sobre la importancia relativa de todo lo que pasa a nuestro alrededor, sobre la relativización de los problemas y sobre lo agradecidos que tenemos que estar cada segundo de más que pasamos en este mundo.