El s贸tano del jud铆o

7 Mayo, 2009, por Roc铆o

En 茅pocas muy remotas viv铆a en una l贸brega casa de C贸rdoba un viejo y avaro jud铆o, cuya 煤nica preocupaci贸n durante su vida hab铆a consistido en reunir toda clase de objetos preciosos y una gran cantidad de monedas de oro. Deseoso de almacenar una cuantiosa fortuna, viv铆a miserablemente y no desperdiciaba ocasi贸n de hacer usura a costa de los necesitados.

Ten铆a la casa un s贸tano oscuro y profundo, en cuyo interior guardaba celosamente de todas las miradas su cuantiosa fortuna, de la cual s贸lo ten铆a noticia su 煤nica hija, una doncella hermos铆sima, que con alguna frecuencia sol铆a entrar en el s贸tano siguiendo 贸rdenes paternas.

Cuenta la leyenda que una noche en que el jud铆o quer铆a llevar al s贸tano en secreto un peque帽o tesoro reci茅n conseguido, mand贸 a su hija que lo bajara. La obediente doncella encendi贸 una vela y con el tesoro en la mano baj贸 las oscuras y empinadas escaleras, hasta llegar a lo m谩s profundo del s贸tano. Se dispon铆a ya a subir cuando sonaron las campanadas de las doce. De repente, y ante la mirada at贸nita del jud铆o y el terror de la doncella, se apag贸 la vela y se cerr贸 la entrada de la cueva.

Ella se encogi贸 tanto como pudo, pero aun as铆 sigui贸 atemorizada. Al cabo de unos minutos reaccion贸 y pudo moverse. Sigui贸 bajando la escalera y palpando como pudo encontr贸 un viejo paquete de cerillas, al cogerlo encendi贸 la vela de nuevo y pudo continuar un poco m谩s tranquila.

Cuando lleg贸 abajo descubri贸 que hab铆a alguien y entonces subi贸 de nuevo. Era un chico. 脡l c la oy贸 y subi贸 tras ella, ella volvi贸 a encogerse y dijo: 鈥淣o me haga nada, por favor鈥. 脡l contest贸: 鈥淭u padre me contrat贸 para retenerte aqu铆, 茅l no mencion贸 nada de da帽arte鈥. Cuando la chica lo oy贸 empezaron a hablar:

-隆Eso es imposible! 隆Mi padre jam谩s me har铆a nada! Adem谩s, 驴qu茅 ganar铆a el? - dijo ella.

- 脡l no me coment贸 nada, pero con la avaricioso que es. No te extra帽e que quiera chantajear a tu madre…

-隆No te atrevas a nombrar a mi madre! Ella muri贸 cuando yo ten铆a solo tres a帽os 隆Qu茅 sea la 煤ltima vez que la nombras! - le espet贸 ella.

No la nombrar茅, pero no te atrevas t煤 a decir que est谩 muerta, porque te aseguro que no lo est谩 鈥 dijo 茅l calmado y prosigui贸-. Tu madre se escap贸 de casa cuando tu naciste, pero te llev贸 con ella. Tu padre le dijo que t煤 naciste, hab铆a dejado de ocuparse de todos sus caprichos, por lo que empez贸 a pegarle. Cuando tu madre vio que su vida corr铆a peligro y, algo m谩s importante la tuya, se dio cuenta de que era el momento de marcharse. Huy贸 a donde pudo pues con un beb茅 reci茅n nacido no pod铆a quedarse durmiendo en la calle. Pero tu padre finalmente la encontr贸 y le dijo que, por haberse escapado, tendr铆a que pagar renunciando a ti. Por eso te llev贸 con 茅l y ella huy贸… Todo el pueblo pens贸 que estaba muera, incluso t煤, pero mi padre me cont贸 esto pues 茅l estaba presente cuando tu padre la chantaje贸. Para tu madre eras lo m谩s importante, por encima de tu padre, y de ella misma.

- Pero… es que… - la chica no ten铆a voz.

- S铆, tu madre no est谩 muerta, alg煤n d铆a seguro que la encontrar谩s… - le contest贸 el chico.

Pasaron muchos d铆as, e incluso meses y los j贸venes se enamoraron el uno del otro. Como al chico le parec铆a bastante triste la historia de su novia, le ense帽贸 la salida que 茅l mismo hab铆a cavado.

Pudieron escapar, rescatar a la madre y plantarle cara al padre.

Al hombre le dio igual, solo le importaba el dinero, as铆 que accedi贸 a conformarse con lo que ya hab铆a sonsacado a la mujer. Pero para su sorpresa cuando fue a ingresarlo en su s贸tano, su hija y su esposo, se lo hab铆an llevado todo cuando hab铆an estado en la cueva. As铆 por fin la chica podr铆a ser feliz junto a su madre, su esposo y los hijos que tuvieran en el futuro.

Prometeo,el ladr贸n del fuego.

7 Mayo, 2009, por Adri谩n


Los dioses, en el monte Olimpo, llevaban una vida tranquila, sin preocupaciones y aliment谩ndose con n茅ctar y ambros铆a. En cambio, los hombres, abajo en la tierra, llevaban una vida de privaciones, trabajando muy duro para poder subsistir y no morir. Eso no les parec铆a justo a los hombres puesto que ellos trabajaban, los dioses no y encima ellos ten铆an que entregarle la mitad de la comida que ganaban.

Un d铆a los hombres cazaron un gran buey, muy jugoso y con bastante carne y los dioses quer铆an su parte, pero los hombres se enfadaron y se negaron a d谩rsela. Despu茅s de discutir, los hombres decidieron pedir ayuda a Prometeo.

Prometeo era un tit谩n justo y honrado. 脡l dividi贸 el buey en dos partes iguales despu茅s de meditar un buen rato. Hermes, el hijo de Zeus estaba presente en el reparto de Prometeo y se dio cuenta de que ten铆a la cabeza agachada y eso era muy raro porque 茅l siempre ten铆a la cabeza alta.

Hermes se lo coment贸 a su padre y este no le ech贸 cuenta. Entonces Prometeo ech贸 en un mont贸n la piel, la carne y las v铆sceras que ocult贸 en el vientre del buey en el otro ech贸 los huesos y lo cubri贸 con apetitosa grasa. Zeus escogi贸 el mont贸n cubierto de grasa y subi贸 con su hijo al monte Olimpo. Una vez arriba se llen贸 de ira cuando descubri贸 que estaba lleno de huesos. Indignado por este enga帽o, Zeus priv贸 a los hombres del fuego.

Cuando Prometeo se enter贸, decidi贸 robarlo, as铆 que subi贸 al monte Olimpo y se llev贸 una astilla de fuego. Zeus se enter贸 y en consecuencia, orden贸 que llevaran a Prometeo al C谩ucaso, donde fue encadenado por Hermes, el hijo de Zeus. Zeus enviaba un 谩guila para que se comiera el h铆gado de Prometeo. Como 茅l era inmortal, su h铆gado volv铆a a regenerarse y el 谩guila se lo volv铆a a comer una y otra vez.

Extractado de:

Mitos griegos
Mar铆a Angelidou
Vicens Vives
Barcelona, 2008
pp. 9-14

Grandecito

7 Mayo, 2009, por Adri谩n

脡rase una vez una vez un rico hacendado. Una noche se encontraba sentado, atizando el fuego mientras su bell铆sima esposa se pintaba y retocaba las u帽as junto a 茅l, a la vez que lamentaban su su soledad.

Dec铆an que era muy triste tener mucho dinero pero no conseguir tener la felicidad. Hablaban de que en las dem谩s casas hab铆a mucha alegr铆a debido a que ten铆an hijos.

-Tienes raz贸n Edward!- contest贸 la mujer suspirando. Si por lo menos tuvi茅ramos uno, aunque
fuera muy grande y mucho mayor que un rascacielos, lo querr铆amos mucho.

Pasado el tiempo el deseo se hizo realidad. La mujer estaba embarazada y despu茅s de los nueve meses naci贸 un ni帽o que pesaba ocho kilos. La mujer estuvo a punto de morir debido al peso y tama帽o del feto, pero al fin sali贸 todo perfecto.

Debido a su peso y tama帽o lo llamaron Grandecito. Le tuvieron que privar de bastantes comidas
para ver si bajaba de peso. Cuando era 鈥減eque帽o鈥 daba se帽ales de ser un ni帽o amable , sincero y
simp谩tico.

Un dia el padre de Grandecito tuvo un congreso de hacendados de las tierras de los alrededores. 脡l estaba preocupado debido a que ten铆a que ir a la ciudad y no sab铆a conducir. Entonces se lo coment贸 a su mujer y a Grandecito. 脡l era muy impulsivo y le contest贸 al padre:

- Pap谩, no te preocupes, que yo te llevar茅.

El padre se ech贸 a re铆r y le contest贸: - 驴Qu茅 vas a conducir t煤, si s贸lo tienes cinco a帽os?

Grandecito le replic贸: - Yo no te he dicho que sea conduciendo.

El padre se qued贸 pensativo y le dijo: - 驴C贸mo me vas a llevar?

Grandecito le respondi贸: - A hombros.

Al padre le dio otro ataque de risa y se orin贸. Entonces empez贸 Grandecito a re铆rse y el padre se qued贸 con una cara muy seria. Grandecito estaba nervioso y su padre el triple. Pasadas las horas lleg贸 el momento de salir. Grandecito mont贸 a su padre a hombros y lo llev贸 a la ciudad. Por el camino, estaba parado un coche, muy misterioso. Grandecito y su padre no se percataron del coche y siguieron andando. El coche arranc贸 muy lentamente y empez贸 a perseguirlos. En el coche hab铆a un hombre que al parecer era un multimillonario ingl茅s que se asombr贸 al ver a Grandecito. En el realidad ese hombre era un caza talentos y ten铆a su propia empresa de futuras estrellas. El coche se par贸 enfrente de ellos y sal贸 enchaquetado , con el pelo para atr谩s y con unas gafas de sol. El hombre les dijo:

-Carl Johnson, de CJ Productions.

A pesar de que estaba acomodado, nunca hab铆a visto tanto dinero sin ver billetes, Carl johnson ten铆a un cochazo, un reloj muy costoso y un traje algo pasado de precio… El hacendado lo vio y casi se desmaya.

El padre, despu茅s de pens谩rselo un buen rato, acept贸 que Grandecito se fuera a Estados Unidos con el productor. Pasado el tiempo, con la vuelta de Grandecito y de su productor de Estados Unidos y el padre de vuelta de su viaje.

Por fin volvi贸 Grandecito. Ya era mayor. Su padre, ya anciano se ech贸 a llorar de pena pero a la vez de alegr铆a de ver a su hijo hecho un hombre volver a la casa en la que se cri贸.

Grandecito, que ya no ten铆a ese nombre , sino que se llamaba Peter Scott, siguiendo los consejos de su ex-m谩nager con el que se pele贸 poco despu茅s de rodar su propia pel铆cula, era un hombre bastante adinerado y pose铆a varias casas y coches, as铆 que le dijo a sus padres que se ir铆an con 茅l a Miami, donde rod贸 su 煤ltima pel铆cula.

Entonces, se fueron all铆 y el padre decidi贸 que se quedar铆an all铆 durante unas grandes temporadas.

Un Lobito

27 Abril, 2009, por an10_190_1371

Hab铆a una vez en un bosque muy tranquilo, un dulce y cari帽oso lobo, que se encontraba acosado por tres terribles cerditos, que no paraban de meterse con 茅l, de tirarle del rabo y de hacerle la vida imposible con miles de travesuras . Un d铆a el lobo decidi贸 hacer tres casas diferentes, en las que se podr铆a esconder si los cerditos ven铆an a buscarlo.

La primera casa que construy贸 era de paja, era en la que m谩s se hab铆a esforzado y hab铆a puesto todo su empe帽o.

La segunda era de madera y como ya estaba un poquito cansado no le puso demasiado empe帽o.

La tercera era de ladrillos, pero a la hora de hacerla estaba tan cansado que no le puso mayor importancia.

Un d铆a que estaba regando sus macetas, se dio cuenta de que los cerditos lo estaban buscando y se meti贸 en la casita de ladrillos; los tres cerditos empezaron a tirarse pedos para poder derribarla y lo consiguieron, ya que el lobo con tanto cansancio que ten铆a se la hab铆a olvidado poner el cemento y adem谩s puso mal los ladrillos; asustado, se fue corriendo a otra de sus casas, la de madera, que tambi茅n fue derrumbada por los pedos de los cerditos ya que al lobo se le hab铆a olvidado poner los clavos. El lobo muy, pero que muy asustado, se fue corriendo a su casita de paja; los tres cerditos, por m谩s pedos que se tiraban no consegu铆an derribar la casa, ya que el lobo hab铆a trenzado la paja de tal manera que no hab铆a manera de poderla mover y la hab铆a enterrado en la tierra dejando por arriba los otros trozos de paja; adem谩s, mientras los cerditos se tiraban pedos, el lobo desde dentro se tiraba eructos, los cerdito, rendidos,cogieron una escalera e intentaron subir por ella, pero un fuerte viento que proven铆a de un ventilador que hab铆a encendido el lobo los tir贸 de la escalera provoc谩ndole un chich贸n a cada uno que se dirigieron a su casa llorando para contarle lo sucedido a su mam谩.

La historia de la abuelita

27 Abril, 2009, por Roc铆o


Hab铆a una vez una ni帽a, a la que llamaban Caperucita Roja, porque siempre llevaba una caperuza roja que le hab铆a hecho su abuela. Un d铆a su madre le dijo:

- Caperucita, coge la bicicleta y ll茅gate en un momento a casa de la abuela a llevarle la tarta que le he preparado.

- Vale, mam谩. Pero 驴puedo tirar por el camino largo?

- No, Caperucita, vivimos en pleno centro, hay mucho loco suelto hoy en d铆a.

- 隆Mam谩! Pero es que ya tengo trece a帽os, y nunca me ha pasado nada. Si siempre me dices que soy muy espabilada…

- Bueno… como te pase algo, o te atropelle un coche, vas a ir t煤 solita al m茅dico.

- 隆Vale! Pero por lo menos me doy el pase铆to, y s茅 que no me pasar谩 nada.

- Muy segura te veo yo a ti, Caperucita. Como l铆es alguna de las tuyas, te vas a quedar sin m贸vil, sin ordenador y sin clases de funky todo un a帽ito.

- Conf铆a en m铆, mam谩.

Caperucita emprendi贸 el viaje en su bicicleta reci茅n estrenada. Se coloc贸 los cascos del MP4 y cogi贸 calle abajo, hacia la casa de su abuela. Al llegar toc贸 el timbre. Nadie respond铆a.

- 驴Abuela? 驴Abuela? 驴Est谩s ah铆? Te he tra铆do la tarta que te dijo mam谩 por tel茅fono…

Nadie respond铆a. Pero de repente, cuando Caperucita se iba a marchar, escuch贸 un ruido en el interior. Era el ruido del bote de miel chocando con la mermelada. Decidi贸 entrar, y como no llevaba las llaves de la puerta delantera, entr贸 por la de atr谩s. Ella conoc铆a bien a su abuela y sab铆a que la habr铆a dejado abierta.

En efecto, estaba abierta y Caperucita entr贸. Descubri贸 que hab铆a alguien en la casa y la ni帽a, confusa por no saber qu茅 hacer, decidi贸 llamar a Jaime, el padre de su amiga Laura, pues este era polic铆a. Ten铆a su n煤mero en la memoria del m贸vil, por lo que no le result贸 dif铆cil localizarlo y pedirle que acudiera. Mientras llegaba, Caperucita, avanzaba con cuidado por la casa, tropez贸 con la silla de la cocina, de modo que la persona que se encontraba all铆 la descubri贸.

- 隆Caperucita! 驴Qu茅 haces t煤 aqu铆?

- 驴Marcos? Es la casa de mi abuela, 驴qu茅 haces t煤 aqu铆?

Marcos era el compa帽ero de clase de Caperucita y su mejor amigo desde la infancia.

- Te lo cuento si no se lo dices a nadie 鈥揹ijo 茅l.

- Venga, venga, d铆melo.

- Mi abuelo y tu abuela salen juntos y como hoy ten铆an una cita, tu abuela me pidi贸 que le limpiara el polvo a las figuritas.

- 隆Anda! Pues yo he llamado al padre de Laura… 隆vaya faena!

- 隆Caperucita! Ahora todo se descubrir谩…

- No hay problema, lo llamar茅 y le dir茅 que era el viento.

Pero Jaime, ya estaba all铆.

-Toc, toc

- Caperucita, soy Jaime. 驴Est谩s bien?

- S铆 Jaime, era el viento. M谩rchese por favor.

- 驴Seguro?

Jaime no se lo acababa de creer, as铆 que entr贸 y tuvieron que contarle todo. Desde aquel momento los abuelos son felices y llevan dos a帽os casados.

Y Caperucita y Marcos, acabaron saliendo juntos.

Las habichuelas m谩gicas

27 Abril, 2009, por Sara

Hab铆a una vez un hombre llamado Periqu铆n que viv铆a con su padre, que era viudo. Eran los m谩s ricos de todo el pueblo. Un d铆a Periqu铆n fue al mercado y compr贸 un saquito de habichuelas, se las dio al campesino que trabajaba en sus tierras para que las plantaras.

Al d铆a siguiente Periqu铆n y el campesino se quedaron asombrados viendo aquella gran rama que se perd铆a en el cielo. Luego, mand贸 que subiera el campesino para que viera lo que hab铆a. El campesino vio un gran castillo en donde viv铆a un hombre muy peque帽o, entr贸 y vio que era muy pobre.

El hombre peque帽o le pidi贸 al campesino que le diera algo que comer, porque dec铆a que llevaba dos d铆as en ayunas. El campesino se meti贸 la mano en el bolsillo. Y encontr贸 unas migas de pan, se las dio y para aquel hombre, como era tan peque帽o, las migas de pan era como cachitos, y empez贸 a comer. Luego el campesino le dijo que para el hombre que trabajaba ten铆a mucho dinero que viv铆a abajo y que bajara por la rama.

Al cabo de unos d铆as Periqu铆n se dio cuenta de que le faltaba dinero, y empez贸 a despedir a gente. Primero despidi贸 al mayordomo porque vio que ten铆a cara de sospechoso y despu茅s despidi贸 a la limpiadora porque hab铆a tenido muchas peleas con ella.

El campesino se enter贸 y volvi贸 a subir para ver si era el hombrecito el que hab铆a robado. Y efectivamente, el hombrecito una noche entr贸 en la casa de Periqu铆n y rob贸 una cantidad de dinero. Al d铆a siguiente fue al mercado y hab铆a un hombre que vend铆a cosas m谩gicas. El hombrecito vio una caja, que seg煤n aquel hombre echaba comida, la compr贸 y subi贸 a su castillo, porque aunque fuera peque帽o com铆a como un gigante. Y desde entonces aquel hombre tan peque帽o fue feliz para toda su vida.

Bienvenido a nuestro blog

21 Abril, 2009, por Elisa

Hola somos un grupo de alumnos del IES Maria Moliner de 1潞 de ESO. Nuestro grupo est谩 compuesto por dos ni帽os y cuatro ni帽as. Los ni帽os se llaman Adri谩n y Juan Jos茅 y las ni帽as nos llamamos, Sara, Lidia, Cintia y Roc铆o. Esperemos que os guste nuestro blog, pues subiremos trabajos que hagamos en clase (tambi茅n est谩n publicados en nuestro blog de clase Frases Viajeras). Pero tambi茅n subiremos poes铆as, adivinanzas, cuentos.. etc.

Esperemos que os guste nuestro blog.