La Flor

3 Junio, 2009, por Marta L.

La flor es un arcoiris

colorido y alegre.

Juega el aire con los jilgueros

que en la ventana gorjean.

Una Cenicienta engañada

10 Mayo, 2009, por Marta J.

Después de la boda, Cenicienta y el príncipe Felipe de fueron a vivir a una mansión al lado de la antigua casa de Cenicienta. Vivían felices, pero Cenicienta notaba al príncipe un poco raro. Últimamente estaba muy arisco y poco cariñoso. Un día el príncipe salió de la mansión a las tres de la madrugada y Cenicienta lo siguió. El príncipe llegó a una antigua cabaña en el bosque y al rato llegó una mujer muy guapa. A Cenicienta algo de esa mujer le resultaba familiar. Al cabo de un rato Cenicienta descubrió que el príncipe la engañaba. Se puso furiosa e histérica y decidió gastarse toda su fortuna. Al día siguiente el príncipe se fue a palacio a ver a su padre, mientras tanto, Cenicienta se compró una tienda entera de ropa, un collar de rubíes y esmeraldas y un coche descapotable deportivo rosa. Cuando llegó el príncipe exclamó:

-¿Qué hace todo esto aquí? ¡Te habrá costado una fortuna!
-Bueno, ¿y qué pasa? Tú tienes una fortuna ¿no?
-Sí que la tengo… Perdóname cariño, es verdad, compra todo lo que tú quieras.
-Gracias.

Por la noche el príncipe fue a la cabaña y Cenicienta lo volvió a seguir. Cuando salió la mujer Cenicienta la siguió y… ¡qué sorpresa ! Vivía en su antigua casa. Cenicienta la espió por una ventana y era Anastasia su hermanastra. Para ver al príncipe se ponía una preciosa careta y una peluca rubia.

Cenicienta se preguntó:
-¿Qué debo hacer?. Se lo contaré al príncipe.

Al llegar a casa habló con el príncipe, él se quedó asombrado, pero todavía no se lo terminaba de creer. Al día siguiente quedó con Anastasia y le quito la careta y la peluca. Entonces fue en busca de Cenicienta a pedirle perdón. Cenicienta no podía perdonarlo. El príncipe le dijo:

-Tengamos un hijo y olvidemos todo.
-Vale, pero prométeme que jamás me volverás a engañar.
-Te lo prometo.
Cenicienta y el príncipe vivieron felices y comieron perdices.

Mis estados de ánimos

7 Mayo, 2009, por Marta J.

Unas veces me siento
como una tigresa en selva
y otras como un conejo en su madriguera.

Unas veces me siento
como águila libre
y en otras como un gorrión enjaulado.

A veces uno es
una rosa en primavera
y otra veces una insignificante hierba.

Pero hoy me siento apenas
como una abeja en su panal
con su miel y sus alas lista para volar.

Una Cenicienta engañada

7 Mayo, 2009, por Marta J.

Después de la boda, Cenicienta y el príncipe Felipe de fueron a vivir a una mansión al lado de la antigua casa de Cenicienta. Vivían felices, pero Cenicienta notaba al príncipe un poco raro. Últimamente estaba muy arisco y poco cariñoso. Un día el príncipe salió de la mansión a las tres de la madrugada y Cenicienta lo siguió. El príncipe llegó a una antigua cabaña en el bosque y al rato llegó una mujer muy guapa. A Cenicienta algo de esa mujer le resultaba familiar. Al cabo de un rato Cenicienta descubrió que el príncipe la engañaba. Se puso furiosa e histérica y decidió gastarse toda su fortuna. Al día siguiente el príncipe se fue a palacio a ver a su padre, mientras tanto, Cenicienta se compró una tienda entera de ropa, un collar de rubíes y esmeraldas y un coche descapotable deportivo rosa. Cuando llegó el príncipe exclamo:

-¿Qué hace todo esto aquí? ¡Te habrá costado una fortuna!
-Bueno,¿y qué pasa? Tú tienes una fortuna ¿no?
-Sí que la tengo… Perdóname cariño, es verdad, compra todo lo que tú quieras.
-Gracias.

Por la noche el príncipe fue a la cabaña y Cenicienta lo volvió a seguir. Cuando salió la mujer Cenicienta la siguió y… ¡qué sorpresa ! Vivía en su antigua casa. Cenicienta la espió por una ventana y era Anastasia su hermanastra. Para ver al príncipe se ponía una preciosa careta y una peluca rubia.

Cenicienta se preguntó:
-¿Qué debo hacer?. Se lo contaré al príncipe.

Al llegar a casa habló con el príncipe, él se quedó asombrado, pero todavía no se lo terminaba de creer. Al día siguiente quedó con Anastasia y le quito la careta y la peluca. Entonces fue en busca de Cenicienta a pedirle perdón. Cenicienta no podía perdonarlo. El príncipe le dijo:

-Tengamos un hijo y olvidemos todo.
-Vale, pero prométeme que jamás me volverás a engañar.
-Te lo prometo.

Cenicienta y el príncipe vivieron felices y vivieron felices.

El sótano del judío

7 Mayo, 2009, por Marta L.

La doncella empezó a dar gritos pero el judío no la oía. Tras varias horas encerrada se escuchó por fin la voz de su padre que había ido a buscarla, ella empezó a correr hacia la voz, pero se cayó por una trampilla que había puesto el judío, el judío la busca por todas partes. Mientras tanto la chica encontró una pequeña caja en cuyo interior había comida para las personas que se quedaran atrapadas en la trampilla. Pasó el tiempo y el judío ya empezaba a creer que su hija se había ido con el tesoro. Al cabo de unos años el judío seguía almacenando riquezas. Un día encontró entre sus riquezas el collar de su hija eso le dio esperanzas y emprendió de nuevo la búsqueda, pero no la encontró.

Cuando el judío murió por causas desconocidas, la policía encontró las riquezas y la trampilla en cuyo interior se encontraba la doncella intentando abrir un pasadizo por dentro del suelo para escapar, la sacaron y se quedó con todas las riquezas de su padre. Ella le dio parte de las riquezas a las familias mas pobres, y el resto lo utilizó para hacer una casa para ella y su marido.

Una perla de Raul Brasca

7 Mayo, 2009, por Marta L.

- Describe la perla por la que arriesgarías tu vida allá en lo hondo- le pedí al joven buceador de pulmones de acero.
- No sé cómo es esa perla- me dijo-, pero puedo describirte la muchacha a quien se la regalaría.

Preguntas:
1.¿Con quién hablaba el narrador?
2.¿Qué era lo más importante para el narrador?

Teseo y el laberinto de Creta

7 Mayo, 2009, por Marta L.

Minos, que fue rey de Creta, intentó conseguir muchos territorios aparte de su isla, pero lo que más deseaba era tener un hijo. Su mujer se quedó embarazada y cuando nació el niño se dieron cuenta de que tenía cabeza de toro y le llamaron Minotauro. Para no matarlo mandó a construir un laberinto para encerrarlo dentro.
Todos los años Minos obligaba a siete muchachos y siete muchachas de Atenas a que entraran en el laberinto para alimentar al Minotauro.
A Creta un día llegó el joven príncipe de Atenas, llamado Teseo, para ser devorado por el Minotauro. Ariadna, una de las hijas de Minos, al ver a Teseo se enamoró de el. Ella le entregó una espada de oro y un carrete de hilo de seda. A la mañana siguiente Teseo ató un extremo del hilo a la puerta del laberinto y otro a la espada. Fue hasta el Minotauro y lo mató, cuando Teseo salió del laberinto partió con Ariadna hacia Atenas.

Mitos Griegos
Maria Angelidou
Vicens vives, 2008
pp. 47-53

El gato con botas: El secuestro de la princesa

27 Abril, 2009, por Marta L.

Al cabo de los años el marqués y la princesa eran más felices. Un día el marqués tuvo que ir a la ciudad, lo atracaron por el camino y le quitaron la ropa. El marqués, para esconderse, se metió en una cabaña abandonada y esperó a que llegara alguien que le pudiera dejar ropa. De repente vio llegar a su gato que tantas veces lo había salvado y se puso a llamarlo. Cuando el gato se dio cuenta fue corriendo al castillo, para llevarle ropa.

Mientras tanto la princesa salió a dar una vuelta, cuando llegó al final del bosque escuchó unos ruidos y se escondió tras unos árboles, pero no le sirvió de nada, de repente aparecieron unos ladrones y se la llevaron a la fuerza.

Cuando el marqués llegó a su casa fue en seguida a buscar a su esposa para contarle lo que había pasado y los sirvientes le dijeron que había ido a dar una vuelta. Cuando llegó la noche el marqués y todos los miembros del palacio empezaron a preocuparse por que la princesa no volvía, y decidieron salir a buscarla. Pasaron toda la noche buscando, pero no la encontraron. Pasaron los días, pasaron las noches, y la princesa no aparecía.

- Tenemos que buscar a la princesa, y quien la encuentre tendrá una buena recompensa -dijo él.

Un día por casualidad pasó un humilde hombre en su carro vendiendo frutas por el bosque, una de sus primeras paradas fue la casa de los ladrones, que estaba en medio del bosque, cuando llamó a la puerta escuchó un ruido de alguien que estaba gritando, pero como no le compraron nada pues no pudo entrar en la casa para ver quien era y que pasaba. El hombre fue diciéndolo por todo el pueblo, hasta que llegó a oídos del marqués, este decidió ir a mirar a la casa por si acaso habían visto algo, cuando llegó llamó a la puerta, pero nadie le abría. Al día siguiente volvió a la casa, y volvió a llamar a la puerta, pero tampoco le abrió nadie, el marqués empezó a pensar que el mercader no decía la verdad y que todo había sido un engaño, pero esa suposición duro poco. un día el gato estaba paseando por el bosque y vio la casa donde su amo había estado tantas veces y nunca le había abierto, el gato se intrigó tanto que se le ocurrió que podía entrar en la casa sin que nadie se diese cuenta para ver si había o no alguien dentro. Al cabo de un rato el gato entró sin ninguna complicación por la chimenea y fue buscando habitación por habitación hasta que llegó a la cocina y descubrió una especie de trampilla bajo la ventana, ahora solo tenía que encontrar cómo abrirla, eso tampoco le costó mucho trabajo cuando entró por fin en la trampilla descubrió en su interior a la princesa atada y el gato, escandalizado, la desató con rapidez y la llevó al castillo. Al cabo del tiempo los que habían raptado a la princesa fueron colgados y la princesa y el marqués fueron muy felices.

¡Bienvenidos!

21 Abril, 2009, por Elisa

Hola somos alumnas del IES María Moliner y de 1º de ESO hasta ahora hemos tenido un blog para toda la clase que se llama Frases viajeras