España debuta en Suráfrica con una goleada ante Nueva Zelanda
15 Junio, 2009, por an10_226_2778La selección española vapuleó a Nueva Zelanda en su estreno en la Copa Confederaciones, respondiendo con autoridad al papel de favorita, al ritmo del juego vistoso que implantó Cesc Fábregas asociado a la pegada de Fernando Torres, autor de tres goles.España ha dado un salto de calidad de tal magnitud que nada amedrenta su estreno en una gran competición futbolÃstica. Su irrupción en la Confederaciones, como campeona de Europa, prolongó en Sudáfrica la arrolladora imagen que impone respeto en cualquier lugar del planeta.
Nueva Zelanda es un rival de poco caché, pero en los tiempos que corren para la “rojaâ€, cualquier selección que no sea grande por su historia se minimiza ante la fuerza de España. Acaba siendo un juguete en sus manos.
Desde el inicio España fue arrolladora con su banda izquierda liderando las acciones ofensivas, con un imponente Albert Riera, y el acierto rematador de Torres, que firmó el “hat-trick†más veloz de la historia española, en 17 minutos (superando a Gaspar Rubio, que el 17 de marzo de 1929 lo consiguió en 20).
A los seis conectaba con Cesc y ponÃa en la escuadra un disparo desde la frontal. Ocho minutos después culminó la jugada más bella del encuentro. Riera desbordó, asistió al hueco en el desmarque de Villa, que centró atrás para que Torres, con un toque sutil con el interior de su bota derecha, alejase el balón de Moss pegado al palo. Y en el 17 explotó su fuerza rematadora con un testarazo a la escuadra a pase de Capdevila.
España podÃa echarse a dormir pero todos querÃan disfrutar de la fiesta. En el paseo, Moss salvaba dos remates consecutivos de Villa y Torres más un disparo potente de Riera, antes de encajar el cuarto. Otra triangulación de España. Otra exhibición de toque acababa con gol a placer de Cesc tras nueva asistencia de Capdevila.
En el minuto 2 de la segunda parte, Villa marcaba el 0-5 e igualaba a Fernando Hierro como segundo máximo goleador de la historia de la selección. A partir de ese momento, España bajó la intesidad y se reservó.