Esteban Manuel de Villegas

26 Mayo, 2009, por an10_282_2796

(Logroño, 1589-Nájera, España, 1669) Escritor español. Dejó inconclusos sus estudios de derecho en Salamanca. Su colección de poemas Eróticas o amatorias (1617-1618) está dividida en dos partes: la primera, escrita en heptasílabos y de tema anacreóntico, se considera inferior a la segunda, de elegantes endecasílabos y tema histórico. En 1638 fijó su residencia en Madrid, donde, pese a la protección del conde-duque de Olivares, fue acusado de herejía y encarcelado por la Inquisición (1659). Publicó también una traducción de la Consolación de la filosofía, de Boecio, dos tomos de Disertaciones, varios ensayos sobre los clásicos y un Discurso contra las comedias.

Poema Sáficos:

Dulce vecino de la verde selva,
huésped eterno del abril florido,
vital aliento de la madre Venus,
céfiro blando.

Si de mis ansias de amor supiste,
tú que las quejas de mi voz llevaste,
oye, no temas, y a mi ninfa dile,
dile que muero.

Filis un tiempo mi dolor sabía,
Filis un tiempo mi dolor lloraba,
quísome un tiempo, mas agora temo,
temo sus iras.

Así lo dioses con amor paterno,
así los cielos con amor benigno,
nieguen al tiempo que feliz volares
nieve a la tierra.

Jamás el peso de la nube parda,
cuando amenace la elevada cumbre,
toque tus hombros, ni su mal granizo
hiera tus alas.

Francisco Petrarca

26 Mayo, 2009, por an10_282_2796

Francisco Petrarca vivió durante su infancia en Aviñón (Francia) ya que su padre había sido exiliado, estudió en la Universidad de Bolonia y regresó a Provenza, tras la muerte de su padre, e hizo los votos eclesiásticos menores. En 1327, vio por primera vez a Laura, la mujer que idealizaría en sus poemas. Poco se sabe de ella, aunque es posible que fuese la dama Laure de Noves. Por ella sintió una pasión pura y constante, como la que Dante Alighieri había sentido por Beatrice Portinari, la Beatrice de La Divina Comedia.

Su vida transcurrió al servicio de la Iglesia y de la poderosa familia Visconti. Viajó constantemente por Europa y se convirtió en poeta laureado por el Senado de Roma.

El encuentro con Giovanni Boccaccio, en Florencia, fue decisivo para sus ideas humanistas. Fueron las figuras principales del movimiento que intentó unir el paganismo con las ideas del cristianismo. Por otro lado, Petrarca predicó la unión de toda Italia para recuperar la grandeza que había tenido en la época del imperio romano.

Poema En La Muerte De Laura de Francesco Petrarca:

Sus ojos que canté amorosamente,
su cuerpo hermoso que adoré constante,
y que vivir me hiciera tan distante
de mí mismo, y huyendo de la gente,

Su cabellera de oro reluciente,
la risa de su angélico semblante
que hizo la tierra

Humanismo

26 Mayo, 2009, por an10_282_2796

En un sentido amplio, llámase humanismo al sentimiento individual y colectivo de una civilización en la que destaca de manera prominente la admiración, exhaltación y elogio de la figura humana y el Hombre, entendido éste no como figura masculina, sino como género humano, en que florecen la cultura, el deporte, el arte y todo el quehacer humano se vuelve trascendente. Su objetivo es enaltecer la dignidad humana. En la Historia ha tenido lugar en muy pocas ocasiones: durante el siglo de oro en Grecia, retomado éste en el renacimiento europeo, el idealismo alemán y posteriormente en un sinnúmero de puntos aislados de la historia. Hoy atraviesa una profunda crisis.

Retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro y mantiene su hegemonía en buena parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de Europa, fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las Reformas (luterana, calvinista, etc.

El Cantar de Mio Cid

25 Mayo, 2009, por an10_282_2794

El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar. Se trata de la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance.

El poema consta de 3.735 versos anisosilábicos de extensión variable, aunque dominan versos de 14 a 16 sílabas métricas. Los versos del Cantar de mio Cid están divididos en dos hemistiquios separados por cesura. La longitud de cada hemistiquio es de 4 a 13 sílabas, y se considera unidad mínima de la prosodia del Cantar. No hay división en estrofas, y los versos se agrupan en tiradas, es decir series de versos con una misma rima asonante.

Está escrito en castellano medieval y compuesto alrededor del año 1200 (fechas post quem y ante quem: 1195–1207). Se desconoce el título original, aunque probablemente se llamaría gesta o cantar, términos con los que el autor describe su obra en los versos 1.085 y 2.276, respectivamente.

El Cantar de mio Cid es el único conservado casi completo de su género en la literatura española y alcanza un gran valor literario por la maestría de su estilo. Los cuatro textos épicos conservados, además del que nos ocupa, son las Mocedades de Rodrigocirca 1360—, con 1700 versos, Cantar de Roncesvallesca. 1270— (fragmento de unos 100 versos) y una corta inscripción de un templo románico, conocida como Epitafio épico del Cid —¿ca. 1400?—). Del texto que aquí nos ocupa solo se ha perdido la primera hoja del original y otras dos en el interior del códice, pero su contenido puede ser deducido de las prosificaciones cronísticas, en especial de la Crónica de veinte reyes.

Fragmento Cantar de Mio Cid

El Destierro

-Cronista:

De los sus ojos tan fuerte mientre llorando,

Tornaba la cabeza e estabalos catando;

Vio puertas abiertas e uzos sin cañados,

Alcandaras vazias sin pieles e sin mantos

Y sin falcones y sin adtores mudados.

Suspiro mio Çid, ca a mucho habia grandes cuidados,

Fablo mio Çid bien y tan mesurado:

-Cid:

Grado a Ti, Señor Padre, que estas en alto.

¡Esto me han vuelto mios enemigos malos!

-Cronista:

Alli piensan de aguijar, alli sueltan las riendas.

A la exida de Bivar hobieron la corneja diestra,

Y entrando a Burgos hobieron la siniestra.

Meçio mio Çid los hombros e engrameo la tiesta.

-Cid:

¡Albriçia, Albar Fañez, ca echados somos de tierra!

Mester de Juglaría

25 Mayo, 2009, por an10_282_2794

Se le llama Mester de juglaría al conjunto de la poesía —épica o lírica— de carácter popular difundida durante la Edad Media por los juglares, que eran quienes las cantaban o recitaban para recreo de nobles, reyes y público en general. En castellano se menciona por primera vez la palabra juglar en 1116, época en que aparecen los juglares en León. Según Ramón Menéndez Pidal en su estudio Poesía juglaresca y orígenes de las literaturas románicas, Madrid, 1957, la palabra juglar viene del latín jocularis, joculator, que significa ‘bromista u hombre de chanzas’. Por su parte, la palabra mester viene de la palabra menester que procede del latín ministerium que significa ministerio que a su vez significa ‘oficio’.

Había dos tipos: los juglares épicos: que recitaban poesía narrativa, y los juglares líricos, que se dedicaban a cultivar la poesía sentimental y a difundir composiciones poéticas como serranillas, coplas, poemas compuestos por trovadores etc. En la primera Edad Media (X,XI,XII y XIII) eran más numerosos los primeros; a partir de la segunda mitad del siglo XIII y en el XIV dominan más los líricos.

Según Menéndez Pidal existían distintas especializaciones en el oficio, cada una de ellas con su nombre: el remedador, que se dedicaba a imitar; el cazurro, el que ejercía artes plebeyas; el juglar de gesta, el goliardo, mezcla de estudiante y vagabundo, conocedor de instrumentos y compositor. La palabra incluye también el concepto de músico y sus tipos son muy diversos, desde el cantor de tabernas o el que adornado con paños costosos subía a los palacios y acompañaba los viajes de los nobles hasta el que salmodiaba o histrionaba en las iglesias con toda suerte de instrumentos (la flauta, el salterio, el tambor, el albogón, la vihuela o el rabel). Aunque algunos componían sus propias letras, por lo general repetían textos ajenos.

Los juglares eran unos personajes de humilde origen, cómicos ambulantes que se dedicaban, además, a ejercicios circenses, haciendo juegos malabares, actuando como volatines y saltimbanquis o como bufones que cuentan chistes o tañen instrumentos sencillos, o bailan y cantan representando piezas sencillas de mimo o títeres y, es lo que importa para la historia de la literatura, recitando versos que componían otros autores, llamados trovadores, bien en los lugares públicos (las plazas de los pueblos, sobre todo), bien en castillos de señores feudales por los cuales eran alojados; muchas veces se ayudaban con dibujos.

El verso juglaresco se caracterizaba por su anisosilabismo, es decir,era un verso irregular que oscilaba entre las diez y las dieciséis sílabas, con predominio de los versos de catorce o alejandrinos, y usaban como rima la asonante, que proporcionaba más libertad para improvisar y recordar fórmulas fraseológicas que, repetidas habitualmente, servían para rellenar versos mientras los juglares recordaban, como han mostrado los estudios sobre los juglares yugoeslavos. Este descuido diferenció a este mester de juglaría del llamado Mester de clerecía, caracterizado por lo opuesto; tal y como dice su texto fundador, el llamado Libro de Alexandre, “Mester traigo fermoso / non es de juglaría / mester es sin pecado, ca es de clerecía / fablar curso rimado / por la cuaderna-vía / a sílabas contadas, ca es grant maestría”: palabras desdeñosas que indican a las claras el desprecio de los hombres cultos o clérigos por el estilo de esta literatura más popular, la del mester de juglaría.

El repertorio de los juglares solía estar formado por escenas selectas de cantar de gesta cuyo recitado era semirrepresentado ante el público, quien, al oírlas continuamente cada vez que iba a comprar a la plaza iba memorizando las que más le gustaban de forma que algunas todavía perviven en la tradición oral recordadas como romances integrando el llamado Romancero viejo. Estos cantares de gesta estaban protagonizados por héroes y caballeros que realizaban hazañas legendarias y personificaban los valores más apreciados por la sociedad medieval. A veces también se adaptaban a las particularidades de cada lugar, introduciendo localismos y noticias. La mayoría de autores de las obras son anónimos, pues se trataba de largos cantos que iban cambiando a medida que se difundían. Los poemas también se denominan cantares de gesta y uno de los más famosos en España fue Cantar de Mío Cid, o las versiones del Cantar de Roldán que triunfó en toda Europa

Neoclasicismo

18 Mayo, 2009, por an10_282_2794

Dominante en Europa durante el siglo XVIII, el neoclasicismo fue una corriente literaria y artística que aspiraba, en reacción al Barroco, al predominio de la razón y la medida, que eran propias de la Antigüedad griega y romana.

En el aspecto literario, el neoclasicismo nace de la imitación de los preceptistas italianos y de la literatura francesa del siglo XVII, cuya hegemonía en Europa es absoluta, tales como Boileau, Corneille, Moliére o Racine. Las figuras de mayor influencia en la literatura neoclásica son dos: Aristóteles y Horacio.

La tendencia neoclásica entra en España a través de la Poética de Luzán; los principales representantes son Moratín, García de la Huerta, Samaniego, Meléndez Valdés, Iriarte, Quintana, entre otros.

El neoclasicismo no sólo invadió la poesía y la literatura en general, sino también a otras variadas artes (pintura, escultura…)

Este estilo constituyó el arte oficial del período napoleónico, motivo de que extendiera su influencia por toda Europa a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

En cuanto a España, se suele hablar y definir las escuelas poéticas neoclásicas según el ámbito geográfico de los autores que siguieron esta corriente, como una continuación de las escuelas clásicas del Renacimiento y Barroco. Así, existirían al menos tres grupos de poetas neoclásicos: el salmantino, el madrileño y el sevillano:

Grupo salmantino

Está formado en torno a figuras universitarias cuyo representante máximo es Juan Meléndez Valdés. También suelen adscribirse a esta esta escuela fray Diego Tadeo González, José Cadalso, Gaspar Melchor de Jovellanos y Juan Pablo Forner. Una “segunda época” de la escuela salmantina estaría constituido por poetas más jóvenes, de signo prerrománico; pertenecerían a ella José Manuel Quintana, Juan Nicasio Gallego y Nicasio Álvarez de Cienfuegos, entre otros.

Grupo madrileño

El grupo madrileño fue, quizás, el de mayor inclinación neoclásica, o el que intentó llevar a la práctica con gran rigidez las teorías de este movimiento. Hay que situar en este grupo a los integrantes de la tertulia de la Fonda de San Sebastián, personalizados en Nicolás Fernández de Moratín, Ignacio López de Ayala y Tomás de Iriarte, y también por otro lado a Leandro Fernández de Moratín, Juan Bautista Arriaza y el Conde de Noroña.

Grupo sevillano

En este grupo de poetas andaluces asumió más tarde el nuevo movimiento, manteniendo la tradición de las formas gongorinas más tiempo que en otras zonas. Eso se manifestó en una lengua poética de mayor complicación; es propio de esta escuela la reivindicación como modelo del poeta renacentista Fernando de Herrera.

El grupo sevillano incluye a personajes como Alberto Lista, José Marchena Ruíz de Cueto, José María Blanco White, Manuel María de Arjona y Félix José Reinoso.

La métrica

Las formas métricas utilizadas en el Neoclasicismo fueron, en general, bastante sobrias, tanto en el tipo de estrofas como de versos. Sólo en determinados casos se ensayó alguna nueva modalidad, como fue el que exploró Tomás de Iriarte.

El verso culto sigue utilizándose con el endecasílabo, en estrofas de construcción sencilla, tales como silvas, cuartetos, romances heroicos… Algunas formas nuevas comienzan también a generalizarse, como la estrofa aguda, así como otras que proceden de la poesía francesa e italiana. El Neoclasicismo también utilizó el romance de forma importante, ampliando los temas que ya se trataban con esta forma tradicional, de tal modo que era susceptible de usarlo con cualquier motivo poético.

La fábula

La fábula fue un género poético bastante cultivado por los poetas neoclásicos. Como fabulistas destacados señalamos a Félix María Samaniego y Tomás de Iriarte.

Felix María de Samaniego

18 Mayo, 2009, por an10_282_2795

Félix María Serafín Sánchez de Samaniego (Laguardia, Álava, 12 de octubre de 1745-íd, 11 de agosto de 1801) fue un escritor español, famoso por sus fábulas.

La fábula fue un género poético bastante cultivado por los poetas neoclásicos. A las ideas reformistas neoclásicas le venía muy bien el carácter moralizante de este género, que era adecuado para expresar la sátira y la crítica. El modelo francés fue Jean de La Fontaine (1621-1695); y, tratándose de un género didáctico por tradición, los animales eran los protagonistas, a través de ellos se hacía la ejemplificación, la situación a satirizar. Finalmente, era inexcusable expresar la moraleja. El fabulista más destacado del siglo XVIII fue Félix María de Samaniego.

EL LEÓN Y EL RATÓN

Estaba un ratoncillo aprisionado
en las garras de un león; el desdichado
en la tal ratonera no fue preso
por ladrón de tocino ni de queso,
sino porque con otros molestaba
al león, que en su retiro descansaba.
Pide perdón, llorando su insolencia;
al oír implorar la real clemencia,
responde el rey en majestuoso tono
—no dijera más Tito—: «Te perdono».
Poco después cazando el león tropieza
en una red oculta en la maleza:
quiere salir, mas queda prisionero;
atronando la selva ruge fiero.
El libre ratoncillo, que lo siente,
corriendo llega: roe diligente
los nudos de la red de tal manera,
que al fin rompió los grillos de la fiera.

Conviene al poderoso
para los infelices ser piadoso;
tal vez se puede ver necesitado
del auxilio de aquel más desdichado.

Tomás de Iriarte

18 Mayo, 2009, por an10_282_2795

Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo (Puerto de la Orotava, Tenerife, 18 de septiembre de 1750 - Madrid, 17 de septiembre de 1791), poeta español de la Ilustración y el Neoclasicismo.


EL GALÁN Y LA DAMA

Cierto galán a quien París aclama,
petimetre del gusto más extraño,
que cuarenta vestidos muda al año
y el oro y plata sin temor derrama, celebrando los días de su dama,
unas hebillas estrenó de estaño,
sólo para probar con este engaño
lo seguro que estaba de su fama.

«¡Bella plata! ¡Qué brillo tan hermoso!»,
dijo la dama, «¡viva el gusto y numen
del petimetre en todo primoroso!»

Y ahora digo yo: «Llene un volumen
de disparates un autor famoso,
y si no le alabaren, que me emplumen».

Cuando un autor ha llegado a ser famoso, todo se le aplaude

Gustavo Adolfo Bécquer

18 Mayo, 2009, por an10_282_2795

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida , más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer (adoptó dicho sobrenombre siguiendo los pasos de su hermano, el pintor Valeriano Bécquer) (Sevilla, 17 de febrero de 1836 – Madrid, 22 de diciembre de 1870), fue un poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo.

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Gonzalo de Berceo

18 Mayo, 2009, por an10_282_2794

Fue un clérigo secular que trabajó en La Rioja como notario del monasterio de San Millán de la Cogolla y el de Santo Domingo de Silos. Recibió una educación muy esmerada, pues se formó en los recientemente creados estudios generales (un antecedente medieval de las modernas universidades) de Palencia, los primeros que hubo en España y fue el más importante representante del mester de clerecía. Civilizó el idioma castellano creando la lengua literaria, para lo cual trasvasó numeroso vocabulario desde el latín (cultismos) y recurrió a fórmulas de la literatura oral tradicional y del mester de juglaría. También trabajó como notario eclesiástico para dichos monasterios, en cuyo cometido llegó incluso a falsificar documentos para conseguir que los reacios campesinos pagaran sus contribuciones a los mismos.

Su poesía trata siempre sobre tema religioso, y está constituida fundamentalmente por hagiografías, esto es, escrituras sobre materia sagrada y por extensión biografías de los santos, en especial aquellos a los que se rendía culto en los monasterios con los que estuvo vinculado: la Estoria de sennor San Millán, la Vida de Sancta Oria, virgen y La vida del glorioso confesor Santo Domingo de Silos, por ejemplo. Su obra maestra es, sin embargo, los Milagros de Nuestra Señora. Otras obras suyas son El duelo que fizo la Virgen María el día de la Pasión de su fijo Jesu Cristo, Del sacrificio de la Misa, De los signos que aparecerán ante del Juicio, el Martiryo de Sant Laurencio, los Loores de Nuestra Señora y los Himnos. A continuación, el milagro nº 5, titulado en castellano antiguo Era un omne pobre que vivié de raziones.

Milagro V

Era un omne pobre que vivié de raziones,
non avié otras rendas nin otras furcïones
fuera quanto lavrava, esto poccas sazones:
tenié en su alzado bien poccos pepïones.

Por ganar la Gloriosa que él mucho amava,
partiélo con los pobres todo quanto ganava;
en esto contendié e en esto punnava,
por aver la su gracia su mengua oblidava.

Quando ovo est pobre d’est mundo a passar,
la Madre glorïosa vínolo combidar;
fablóli muy sabroso, queriélo falagar,
udieron la palavra todos los del logar.

«Tú mucho cobdiciest la nuestra compannía,
sopist pora ganarla bien buena maestría,
ca partiés tus almosnas, diziés Ave María,
por qué lo faziés todo yo bien lo entendía.

»Sepas que es tu cosa toda bien acabada,
ésta es en que somos la cabera jornada;
el Ite, missa est, conta que es cantada,
venida es la ora de prender la soldada.

»Yo so aquí venida por levarte comigo,
al regno de mi Fijo, que es bien tu amigo,
do se ceban los ángeles del buen candïal trigo;
a las Sanctas Virtutes plazerlis há contigo.»

Quando ovo la Gloriosa el sermón acabado,
desamparó la alma al cuerpo venturado,
prisiéronla de ángeles, un convento onrrado,
leváronla al Cielo, ¡Dios sea end laudado!

Los omnes que avién la voz ante oída,
tan aína vidieron la promesa complida:
a la Madre gloriosa que es tan comedida,
todos li rendién gracias, quisque de su partida.

Qui tal cosa udiesse serié malventurado
si de Sancta María non fuesse muy pagado,
si más no la onrrase serié desmesurado,
qui de ella se parte es muy mal engannado.

Aun más adelante queremos aguijar:
tal razón como ésta non es de destajar,
ca éstos son los árboles do devemos folgar,
en cuya sombra suelen las aves organar.