El día del camino

“He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.”
(Antonio Machado)

El 5 de octubre de 1925 se realizó en Buenos Aires el Primer Congreso Panamericano de Carreteras. Desde entonces, se instituyó en la Argentina esta fecha como Día del Camino. Es por ello que esta semana les proponemos en Guía de Letras recorrer distintos textos literarios que tengan como objeto, como temática, como metáfora, a los caminos, a los senderos. En el sitio Efemérides Argentinas, se pueden encontrar los textos completos de dos canciones cuyo eje está puesto en los caminos: “Caminito del Indio” de Atahualpa Yupanqui y “Cantares” de J. M. Serrat.

“Pablo Neruda (1904-1973) es sin lugar a dudas uno de los poetas en lengua española que más ha influido en la poesía del siglo XX. Premio Nobel de Literatura en 1971, su obra sintetiza de forma magistral ese viaje de ida y vuelta del vate americano que, tras sumergirse en las referencias culturales occidentales, llega a los orígenes de Hispanoamérica. Resultado de esa travesía es su Canto general, la epopeya que comienza con la telúrica cosmogonía de los primeros habitantes del mundo americano. Sin embargo, su dimensión poética es tan vasta que va desde la exaltación amorosa a la celebración erótica, pasando por la rebeldía ante el dolor a causa de la miseria de los pueblos, víctimas de la injusticia y la opresión.” Con estas palabras se introduce al lector al monográfico dedicado al poeta chileno en el sitio Centro Virtual Cervantes. Uno de sus poemas, se titula “Una carta en el camino” y estos son algunos de sus versos: 

“…Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.”
Puede leerse de manera completa, aquí.

Miguel Delibes Setién nació y murió en Valladolid, España. Novelista y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, en 2010, este hombre licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posteriormente se convirtió en periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusiva a la novela. Entre las variadas crónicas campestres que nos ofertó el gran escritor Miguel Delibes, se destaca El camino, editada en 1950. En este sitio puede leerse una reseña sobre esta obra cuyo personaje central es un niño de once años. A su vez, resulta interesante leer las opiniones que han vertido en el sitio Anika entre libros, los lectores de diferentes edades a partir de este libro. Para aquellos que deseen conocer las sensaciones de los que han leído este texto, están disponibles haciendo click sobre estas palabras.

Antonio Machado es el poeta por excelencia de los caminos. Muchos músicos y escritores se han dejado llevar por la influencia que generan sus versos dedicados a los caminantes, a los viajeros, a los que transitan la vida dejando huellas. En este sitio el lector puede deleitarse con algunas de sus poesías, como “He andado muchos caminos”, “Yo voy soñando caminos”, “Recuerdo infantil”, entre otros.

Si de libros para niños y jóvenes hablamos, vale la pena destacar la obra El camino de la hormiga, del escritor argentino Gustavo Roldán. Este libro ha sido editado por el sello Alfaguara y relata, según expresa el sitio de la misma editorial, una historia protagonizada por el sapo, el piojo, la lechuza y el halcón:“El sapo, muy interesado por el camino que trazan las hormigas en su recorrido, comparte este interés con el piojo y la lechuza. Ésta no entiende la maravilla del mundo de las hormigas y no logra ver que cada una de ellas es única y diferente, como todos los animales. Vuela, ofendida y ofuscada, y deja al sapo y al piojo inclinados sobre el camino, siguiendo a las hormigas. El halcón, por su parte, aporta una mirada diferente y nos demuestra que todo en la naturaleza está conectado, y que todos sus integrantes son muy importantes.”

 Otro texto dedicado a la infancia es El Camino de la luna, con textos de Laura Escudero e ilustraciones de Oscar Saúl Rojas. Este libro pertenece a la colección Bicho Bolita de Editorial Comunicarte y relata cómo “a campo traviesa, un gauchito sale en busca de su amor. Allí deberá recorrer la pampa con sus lomas, sus noches y sus días. Le pedirá consejo al viento y buscará palabras capaces de enamorar hasta la luna. ¿Logrará conquistar el corazón de la china de trenzas negras.”  En el sitio de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA), se presenta una reseña breve de este libro, ganador del Premio Destacados en el año 2008, en la categoría cuento e ilustración.

“La protagonista del libro infantil Camino a casa es una niña humilde que, en compañía de un curioso amigo protector -un gigante León-, sale a recoger a su hermanito menor en la guardería del barrio. Luego van a casa para cenar en compañía de su madre, quien labora como operaria en una fábrica.” Este es el argumento general del libro de los bogotanos Jairo Buitrago y Rafael Yockteng, ganadores del XI Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento 2007, del Fondo de Cultura Económica. En el sitio virtual de La Jornada, Alondra Flores analiza los aspectos más representativos de este libro en una nota titulada: ”Camino a casa, más que un libro triste, trata del coraje que surge en lo adverso”. Allí, la autora expresa“En la primera página del libro Camino a casa, de Jairo Buitrago y con ilustraciones de Rafael Yockteng, una niña le pide a un gran león: “acompáñame de vuelta a casa”. En entrevista con La Jornada, el escritor colombiano comentó que es una historia citadina que retrata un fenómeno universal, la ausencia del padre, pero que en latinoamérica se relaciona con aspectos sociales y políticos, como la violencia y la migración.” Puede leerse el artículo, aquí.

Los caminos hacia la lectura son muchas veces, azarosos e impredecibles. Laura Devetach en su libro La construcción del camino lector nos invita a reencontrarnos con nuestra textoteca, formada por esos textos internos que llevamos dentro. En el sitio De infancias y literatura se reseña este maravilloso libro que funciona como un recorrido a tener en cuenta. Porque aunque Machado ya profetizó que no había caminos, algunas sendas pueden trazarse para acceder a los libros. 

“El temor a lo desconocido ha dado lugar a innumerables cuentos y leyendas que exploran esa zona imprecisa entre el más allá y el más acá. Estos cuentos hablan de seres extraordinarios (la Marimonda, Gaia, el Capora y la Llorona) que habitan un mundo que no se haya aquí. Cuenta aquellos que han visto a estos espectros que aparecen en el reino de los vivos para indicar algo, para vengar ofensas (como la Sayona o la LLorona), para castigar (como el caso de la Marimonda o Madre naturaleza) o exigir que se les devuelva lo robado.
Se presentan al caer la noche o en los lugares donde la naturaleza sigue siendo madrasta, pueden aparecer en lugares solitarios y en casas abandonadas. Siempre hay señales que los anuncian: un frío helador, un golpe de viento, el canto de un pájaro, unas pisadas o un cambio en el clima.
Al principio, el cuento de camino era un relato de origen oral, pero con el tiempo se fundió con el cuento gótico y se convirtió en un género en el que incursionaron grandes maestros como: Bierce, Guarechi, Mark Twain, Wilde, entre otros. Las historias y mitos de fantasmas han alimentado la mente de los pueblos por años. Dejemos que alimente la nuestra con su misterio.”
  
De esta manera tan misteriosa se presentan los orígenes del Cuento de Camino, que forma parte de las leyendas de espectros y aparecidos. En el sitio Mitologías y Leyendas puede obtenerse más información sobre este género, inscribirse en un foro de discusión y dejar comentarios.

Los amantes de la literatura fantástica pueden encontrar en el libro Camino sin retorno una serie de relatos heterogéneos que muestran la excelente pluma de Andrzej Sapkowski. En esta reseña crítica, Francisco Martínez Hidalgo, señala que “editorial Bibliópolis nos trae otra muestra de la siempre majestuosa literatura del escritor polaco Andrzej Sapkowski (Lodz, Polonia, 1948). Esta vez lo hace con Camino sin retorno, una colección de ocho relatos cortos publicados en distintas revistas y antologías en la década de 1990, y publicado originalmente como libro en 2000. Además, su edición española nos regala un noveno relato extra, “Spanienkreuz”, elaborado ex profeso para la Semana Negra de Gijón de 2006 y que es, en palabras de su autor, “el primer y único texto que se conoció fuera de Polonia antes que en la propia Polonia”.” Puede leerse, a su vez, la sinopsis de cada relato y la nota crítica completa en el sitio Fantasymundo.

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Los distintos Barthes

“Cuando imagino suicidarme por una llamada telefónica que no llega, se produce una obscenidad tan grande como cuando, en Sade, el papa sodomiza a un pavo. Pero la obscenidad sentimental es menos extraña, y eso es lo que la hace más abyecta; nada puede superar el inconveniente de un sujeto que se hunde porque su otro adopta un aire ausente, mientras existen todavía tantos hombres en el mundo que mueren de hambre, mientras tantos pueblos luchan duramente por su liberación… ”
Roland Barthes
Fragmentos de un discurso amoroso (fragmento)

 

En el año 1980 un accidente de tránsito se llevaba la vida de Roland Barthes. El sitio El poder de la palabra define de este modo al escritor francés: “Crítico literario, sociólogo y filósofo francés. Nacido en Cherburgo, su padre era subteniente de la Marina y murió en 1916. La familia vivió en Bayona hasta 1924, fecha en la que se trasladó a París, donde Barthes terminó sus estudios de bachillerato en el Lycée Montaigne y Louis-le-Grand. Obtuvo el título de bachiller en 1934, y en 1939 la licenciatura en lenguas clásicas de la Universidad de la Sorbona. Entre 1934 y 1947 contrajo una tuberculosis que le obligó a pasar mucho tiempo en diversos sanatorios, donde completó sus estudios leyendo a Marx y a Michelet. En 1946 comenzó a colaborar en Combat, un periódico de izquierdas, y sus artículos se recopilaron en El grado cero de la escritura (1953)” Visitando este espacio virtual puede leerse una breve biografía y accder a dos fragmentos de sus textos.

 

A su vez, en el sitio Infoamerica está disponible un video de la cátedra UNESCO, de la Universidad de Málaga. No hay autor identificable en los 5 minutos que dura el corto sobre la vida y los distintos recorridos teóricos de Barthes, sin embargo, funciona como un buen pantallazo de la biografía del autor, a través de imágenes representativas, aunque tal vez un poco grotescas en algunos casos. Puede verse haciendo click sobre estas palabras.

 

“Roland Barthes es conocido por el tiempo dedicado al estudio de los signos, la semiología. Esta disciplina, entiende que los seres humanos se comunican no solamente a través de los signos lingüísticos (el lenguaje) sino también de otros elementos culturales tales como la ropa, el peinado, los gestos, las imágenes, las formas y los colores a fin de convencernos unos a otros respecto de las emociones, valores e imágenes que deseamos transmitir.” De este modo comienza la entrada dedicada al semiólogo francés del sitio Comunicación-Idóneos. Allí, se hace referencia fundamentalmente a la clasificación de los signos y a los tabúes estudiados por Barthes.

 

Por su parte, la Enciclopedia Virtual Wikipedia señala en su espacio dedicado al crítico nacido en 1913: “Barthes es parte de la escuela estructuralista, influenciado por el lingüista Ferdinand de Saussure, por Émile Benveniste, Jakobson y Claude Lévi-Strauss. Crítico de los conceptos positivistas en literatura que circulaban por los centros educativos franceses en los años 50. Una parte de la obra inicial de Barthes, si bien heterogénea y a menudo abstracta, puede ser accesible con una lectura metódica y concentrada; los conceptos propuestos para el análisis semiológico, en un primer momento provenientes de lingüistas como los ya citados y Hjelmslev y otros van derivando a una especificidad mayor que permite avanzar por el entonces poco transitado camino de la Semiótica, que desarrolla en su libro Elementos de Semiología.
Su producción literaria experimentó diversas evoluciones: desde unos orígenes sartrianos y brechtianos matizados, desarrolló después una investigación propiamente semiológica, con un interés especial por la lingüística. Durante un tiempo se interesó por el campo «textual»: la obra literaria considerada desde diversos puntos de vista, nunca unilateralmente, y que implicaba, o bien una filosofía del sujeto de tipo psicoanalítica o bien una filosofía de la sociedad de tipo marxista o político. Roland Barthes considera que la intención de un autor al escribir una obra, no es el único anclaje de sentido válido a partir del cual se puede interpretar un texto. Él considera que en la literatura se pueden encontrar otras fuentes de significado y relevancia. Puesto que el significado no está dado por el autor, éste debe ser creado activamente por el lector a través de un proceso de análisis textual.”

 

Para corroborar los aspectos mencionados en los espacios virtuales visitados, o simplemente para (re)encontrarse con las magníficas ideas del autor de La cámara lúcida, nada mejor que leer algunos de sus textos. El grado cero de la escritura, texto que puede leerse de manera completa aquí, se divide en tres partes: primero el prólogo; luego la primera parte, que incluye los apartados ¿Qué es la escritura?, escrituras políticas, la escritura de la novela y ¿existe una escritura poética? y por último la segunda parte, cuyos temas son: triunfo y ruptura de la escritura burguesa, el artesanado del estilo, escritura y revolución, la escritura y el silencio, la escritura y la palabra y la utopía del lenguaje. Del mismo modo, están disponibles en el sitio Avizora, otros ensayos de Barthes, como Retórica de la imagenEl mensaje fotográfico y La semántica del objeto

 


En 1975 y 1977 Norman Biron realizó dos entrevistas a Roland Barthes para la emisión “Libros y Hombres” de Radio-Canadá. Aquí puede leerse la retranscripción de las mismas, aún inéditas, con una traducción de Alejandro Pablo Pignat. También, en este mismo espacio virtual, se puede acceder a enlaces que permiten la lectura de textos como
 Introducción al análisis estructural de los relatosMitologíasLa muerte del autor y Crítica y verdad, entre otras obras.

 

“Barthes inventó y confesaba varias religiones: estructuralismo, postestructuralismo, semiología, historicismo, biografismo, antropología lingüística, mitología, etcétera. El crítico busca un lenguaje que pueda expresar la literatura, un metalenguaje que nos permita hablar de un fenómeno basado en el lenguaje. Se trata, no cabe duda, de otro círculo vicioso, dado que cualquier metalenguaje –hasta los de la lógica formal– desarrolla una gramática propia que inevitablemente evoluciona, es decir, se vuelve histórica y deja de ser la herramienta neutra y exacta deseada por la teoría literaria. Barthes lo sabe y confiesa en entrevistas y encuestas que él es un políglota que maneja varios idiomas críticos a la vez.” Este fragmento pertenece a un ensayo titulado “Roland Barthes, lector”, escrito por Andreas Kurz y publicado en La Jornada Semanal. Allí, entre otras cosas, se cuestiona la afimación del teorico Paul de Man, quien afirma que “los franceses no leen”. A su vez, se analiza la relación entre Barthes y Brecht, mostrando “los distintos Barthes”.

 

Luis Enrique Alonso y Carlos Jesús Fernández Rodriguez, de la Universidad Autónoma de Madrid, se dedican en este artículo a estudiar las relaciones entre Roland Barthes y el análisis del discurso. En dicho texto, los autores introducen al lector a los distintos conceptos en torno a los discursos, su uso y su estudio en las sociedades contemporaneas. Se trata de un ensayo que presenta un panorama histórico del análisis del discurso y la influencia del crítico francés en estos estudios. Puede leerse de manera completa, aquí.

 

“Hace unos años, estaba en París y escuché por radio un comentario (pude grabarlo) de Roland Barthes sobre Marcel Proust. Habían invitado a Barthes para que recorriera los lugares en los que Proust había vivido algunos de los momentos importantes de su existencia, y para que hablara sobre ellos y sobre los personajes reales que habían inspirado el mundo decadente, cruel y poético de En busca del tiempo perdido.“ Así comienza una nota escrita por Odile Baron Supervielle publicada en la versión impresa del diario La Nación en el año 1999. Vale la pena caminar, junto a Barthes, los espacios por los que Proust había andado.

 

Cuando creíamos haber perdido demasiado tiempo, reaparece Roland Barthes y con él una nueva oportunidad de ser menos infelices, de reducir en alguna piadosa medida la imbecilidad propia. Roland Barthes: el ensayista francés que inventó un modo de entrar en relación con los libros, con los objetos de la vida cotidiana, y que concibió una manera de registrar los pormenores de esa simbiosis. Que creó, para ese fin, un lenguaje, un alfabeto y un léxico a medida, jamás desatento a los fraudes y las maquinaciones implicadas en la aventura: “La lengua no es ni reaccionaria ni progresista; la lengua es simplemente fascista, porque el fascismo no consiste en impedir decir, sino en obligar a decir”. Barthes es el autor –¿lo volveremos a olvidar?– de las Mitologías, excepcional pesquisa acerca de algunos de los códigos que circulan en el mundo: un modelo de Citroën, juguetes, guías de viajes, la lucha libre, los peinados en una película sobre Julio César, el culto de la espuma en los detergentes.” Esta nota afirma, utilizando una escritura minuciosa y detallada, que es a partir de la lectura de una nueva biografía del semiólogo francés, llamada Roland Barthes, el oficio de escribir, de Eric Marty, que podemos acceder a un Barthes íntimo. Será cuestión de animarse y leer a cada uno de los Barthes que existen dentro de Roland Barthes.

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Paulo Freire: un educador popular para no olvidar jamás

“Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.”
(Paulo Freire)

Paulo Reglus Neves Freire nació en Recife un 19 de septiembre de 1921 y murió en San Pablo un 2 de mayo de 1997. Conocido mundialmente como Paulo Freire, este educador brasileño influyó notablemente las teorías de la educación. La Enciclopedia Virtual Wikipedia le dedica una entrada a este pensador donde reseña su vida, señala “las 20 máximas de Paulo Freire”, presenta algunas frases célebres sobre educación y pone a disposición de los lectores interesantes enlaces a colectivos de educación popular y páginas relacionadas con el tema. Algunos de los datos biográficos que este sitio presenta pueden resumirse en este párrafo:“Freire conoció la pobreza y el hambre durante la Gran Depresión de 1929, una experiencia que formaría sus preocupaciones por los pobres y que le ayudaría a construir su perspectiva educativa. Freire se matriculó en la Universidad de Recife en 1943, en la Facultad de Derecho, donde estudió filosofía y psicología del lenguaje al mismo tiempo. Se incorporó en la burocracia legal pero nunca practicó la abogacía, sino que prefirió dar clases de portugués en secundaria. En 1944 se casó con Elza Maia Costa de Oliveira, que era profesora de primaria. Tuvieron cinco hijos y colaboraron por el resto de su vida.”

 
El sitio de la Universidad de Huelva, en España, presenta un espacio dedicado a las “figuras de la pedagogía” en el que no podía faltar Paulo Freire. Allí se lo califica como “Pedagogo de los oprimidos y transmisor de la pedagogía de la esperanza”. Enrique Martínez-Salanova Sánchez es el autor de los textos que se pueden leer en esta página. Es interesante detener la mirada en las fotografías, de una belleza particular. A su vez, se recomienda acceder a los breves apartados de esta sección, que son: biografía de Paulo Freire, el contexto en el que se inició Paulo Freire; el pensamiento de Paulo Freire: deshumanización, educación bancaria: el saber como un depósito, educación problematizadora: diálogo liberador-; la dialogicidad: esencia de la educación como práctica de libertad; el método de Paulo Freire; la alfabetización como camino de liberación y por último, las fases del método para la alfabetización. Con respecto al método utilizado por el educador brasilero, el autor expresa:

“El método de Freire es fundamentalmente un método de cultura popular, que, a su vez, se traduce en una política popular: no hay cultura del pueblo sin política del pueblo. Por este motivo, su labor apunta principalmente a concienciar y a politizar. Freire no confunde los planos político y pedagógico: ni se absorben, ni se contraponen. Lo que hace es distinguir su unidad bajo el argumento de que el hombre se hace historia y busca reencontrarse; es el movimiento en el que busca ser libre. Ésta es la educación que busca ser práctica de la libertad.
La metodología surge de la práctica social para volver, después de la reflexión, sobre la misma práctica y transformarla. De esta manera, la metodología está determinada por el contexto de lucha en que se ubica la práctica educativa: el marco de referencia está definido por lo histórico y no puede ser rígido ni universal, sino que tiene que ser construido por los hombres, en su calidad de sujetos cognoscentes, capaces de transformar su realidad.”

“En la tarde que Paulo Freire comenzó a ser alfabetizado, en el suelo de la quinta de su casa en las afueras de Recife -estado de Pernambuco, Brasil-, con palabras que nada tenían que ver con el mundo adulto sino con el suyo propio, teniendo como pizarrón la tierra y como tiza una ramita de árbol, el mundo del niño no fue violentado sino penetrado y comprendido. Tal vez desde entonces los sueños de Paulo Freire comenzaron a ser históricamente viables. Hace algún tiempo, en una conversación Paulo Freire decía: “Perdidos están los que no sueñan apasionadamente, que no son románticos. Yo sueño con que nunca más se vacíen las calles. Que nunca más los líderes políticos se sirvan de las plazas llenas para poder negociar arriba. Sueño con que aprendamos todos a asumir democráticamente los cambios. Sueño con una sociedad reinventándose de abajo hacia arriba, donde todos tengan derecho a opinar y no apenas el deber de escuchar. Este es un sueño históricamente viable, pero demanda que la gente anteayer hubiese descruzado sus brazos para reinventar esa sociedad”. Esas palabras pintan entero a Paulo Freire, quien comenzó con sus métodos pedagógicos en el estado brasileño de Pernambuco para más tarde trasladarlos a todo Brasil… y al mundo.” De este modo comienza un artículo titulado Paulo Freire, la pedagogía de los sueños, publicado en el sitio de la organización Educación en valores. Nota breve que refleja de manera concreta parte del pensamiento de Paulo Freire.

Si leer los libros de Paulo Freire es para todo educador, una experiencia inolvidable, escuchar y mirar su rostro cuando explica su concepto de educación popular, se convierte en algo increíble. Aquí, están disponibles distintos videos: en algunos se lo puede ver a Freire frente a un grupo de “alumnos”, en otros se puede acceder a entrevistas realizadas al autor de Pedagogía del oprimido y en otros tomar contacto con distintos aspectos de su vida y de su obra. Para no perderse ninguno de ellos.

Celso de Rui Beisiegel, de la Universidad de São Paulo, explica en un ensayo que lleva por nombre ”Observaciones sobre la Teoría y la Práctica en Paulo Freire” un equívoco bastante común en los análisis del pensamiento y la práctica pedagógica de Paulo Freire. En este artículo se refuta la afirmación de que Paulo Freire actuara intensamente en la educación popular del Brasil, en la década de 1950 como en los primeros años de los 60’, y que solamente después, ya en el exilio, iría a desarrollar la teoría correpondiente a aquella práctica. Puede leerse el texto de manera completa ingresando sobre estas palabras.

Por otra parte, la especialista María Adela Rey Leyes, de Universidad Católica de Santa Fe, Argentina, se pregunta en el ensayo “Paulo Freire, ¿pedagogo o político?” si las ideas de Paulo Freire constituyen una teoría pedagógica o son mera ideología política?. Este artículo, publicado en la Revista Iberoamericana de Educación, concluye con la siguiente afirmación: Más que estrictamente marxista o revolucionario creo que fue un humanista, vinculado a movimientos genuinamente latinoamericanos (como el caso de la Teología de la Liberación).Su aporte arraigó debido a su doble mensaje político y profético. Utópico (hace falta recuperar el componente utópico para la educación). Nos habla de hacer posible el sueño de los pueblos. Esperanzado. Nos dice que la espera sin esperanza es una espera vana, no puede materializar sueños. La esperanza se realiza en la acción. Creo que la mejor definición de Paulo Freire es la que él hace de sí mismo: “sustantivamente político y sólo adjetivamente pedagogo”. Ahora nos queda a los lectores encontrar nuestras propias respuestas a la pregunta de la autora.

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) es una institución internacional no-gubernamental, creada en 1967 y que mantiene relaciones formales de consulta con la UNESCO. En la actualidad nuclea un total de 278 centros de investigación y programas de docencia de grado y posgrado en ciencias sociales radicados en 25 países de América Latina y el Caribe, en Estados Unidos y en Europa. En su biblioteca virtual se encuentran disponibles los textos de las ”Lecciones de Paulo Freire, cruzando fronteras: experiencias que se completan”. Dichos textos se encuentran en un libro compilado por Moacir Gadotti, Margarita Gomez, Lutgardes Freire. Lo interesante de este proyecto puede palparse en la voz de sus autores, quienes señalan que “Este libro es fruto de un trabajo colectivo realizado entre educadores, investigadores sociales e intelectuales. Lo inédito de este texto es su condición de producto de los encuentros y debates realizados por medio de la Internet. Los labradores de esta red, tejedores y alfareros de experiencias, provenientes de diversos países, fueron realizando la sistematización de una trama multifacética, rica en vivencias y conexiones. Como a Paulo Freire le gustaba recordar, nadie enseña a nadie: los participantes del curso aprendieron en comunión, mediatizados también por el mundo digital y “virtual” constitutivo de sus actividades.” Los ensayos disponibles van desde temáticas sobre las contribuciones freireanas al pensamiento latinoamericano hasta la descentralización educativa. Pueden leerse todos los textos completos del libro mencionado en la biblioteca virtual de CLACSO. En la Web existen infinitos sitios dedicados al pedagogo brasilero, cuyo pensamiento modificó para siempre las teorías de la educación. Sin embargo, resulta particularmente conmovedor leer el testimonio expresado en esta página por Ángel Sáez, publicado en la Revista Enseñar-Ensoñar. En el texto “”Contigo-Paulo Freire-Aprendí. . .”, el autor manifiesta lo siguiente: ”Hoy es 4 de abril de 1.995. Son las 12.15 de la mañana y estoy en un tren que acaba de salir de la estación de Alicante con destino Madrid. Hace dos horas estabas pronunciando una conferencia y hace diez minutos nos acabamos de despedir después de una agradable conversación en un café cercano a la estación.
En el tren hay música ambiental y suena un bolero de Armando Manzanero que empieza diciendo algo así como “Contigo aprendí que existen nuevas y mejores emociones. Contigo aprendí a conocer un mundo nuevo de ilusiones. Descubrí que la semana tiene más de siete días, a hacer mayores mis contadas alegrías y a ser dichoso yo contigo lo aprendí…”. Y he pensado que el título del bolero coincida con el de esta especie de ” reflexión – relectura – redescubrimiento” de lo que yo aprendí contigo desde que, por primera vez, hace ahora 21 años, escuché por primera vez tu nombre (Y no precisamente en la Escuela de Magisterio, sino en una iglesia de un barrio de Bilbao).
Contigo aprendí que existía un tipo de educación que yo hasta entonces desconocía.
Pensaba que la educación era el acto de depositar, de transferir, de transmitir valores y conocimientos y resulta que tú, a eso, le llamabas educación bancaria.
En esa educación bancaria el “saber”, el conocimiento, es una donación de quienes se juzgan sabios a quienes se juzgan ignorantes.”
Para seguir aprendiendo junto a Paulo Freire, o junto a un otro cualquiera que esté dispuesto a compartir conmigo y yo con él, visitar este enlace.

 
Además de Universidades, Escuelas, Cátedras, Seminarios y Congresos dedicados al estudio de Paulo Freire, se encuentra el Instituto Paulo Freire de Brasil, cuyo sitio presenta, entre otros aspectos a tener en cuenta, distintas experiencias de educación popular -pueden leerse en portugués-.

Resulta casi imposible cerrar esta entrada debido a la multiplicidad de páginas que contienen artículos relacionados con Paulo Freire. No obstante, más que nunca vale la pena leer sus palabras. Por eso, como expresa Rosa María Torres en este reportaje: Les dejo con esta entevista realizada a Paulo Freire en 1994 y aparecida en 1997, lamentablemente demasiado tarde para que él llegara a verla publicada. Valga como mi homenaje personal a Paulo entonces y cinco años después, como un pequeño aporte a la multiplicación de ese mensaje con el cual él quiso que lo recordáramos.” Pues, como decía el gran maestro: “Decir la palabra verdadera es transformar el mundo”.

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Aquel verano de 1816 donde Mary Shelley, Lord Byron y John Polidori se encontraron

“La invención, debe admitirse humildemente, no consiste en crear desde el vacío, sino desde el caos. La invención consiste en la capacidad de atrapar las posibilidades de un tema y en el poder de moldear y dar forma a las ideas que sugiere.”
(Mary Shelley)

La creadora de Frankenstein, Mary Shelley, nació en 1797 y murió en 1851. En 1816, habría concebido la idea para esta novela. En este sitio, puede leerse el siguiente relato con respecto a esos días de verano que reunieron a tres grandes autores:
“Mary Shelley pasó la mayor parte del verano de 1816, a la edad de 19 años, en Chapuis en Ginebra, Suiza. Allí estaba en compañía de su hermanastra Claire Clairmont, Percy Bysshe Shelley, Lord Byron y John Polidori, médico de Byron. Lord Byron alquiló la Villa Diodati a las orillas del Lago Ginebra, donde John Milton, el autor de Paradise Lost, había estado de visita en 1600. Rouseau y Voltaire también residieron en estas orillas. Mary consideraba el lugar culturalmente sagrado.Es interesante también leer otros datos aportados por este mismo artículo, titulado justamente “El verano de 1816″: “El tiempo pasó de estar hermoso y radiante a dramáticamente violento.  Lluvias torrenciales e increibles tormentas de rayos inundaron el área, al igual que en el verano en el que Mary nació.  Este cambio metereológico tan radical se debió a la erupción del volcán Tambora, en Indonesia.  El tiempo, la compañía y el entorno de Ginebra contribuyeron al nacimiento de Frankenstein.
Todos estos eventos durante el verano se intensificaron en la noche del 16 de junio.  Mary y Shelley no pudieron volver a Chapuis, debido a la increible tormenta y decidieron pasar la noche en la Villa Diodoti con Byron y Polidori. El grupo pasó la noche leyendo en voz alta una colección de hitorias fantasmagóricas alemanas traducidas al francés, entre ellas Fantasmagoriana, ou Recueil d’histoires d’apparitions de spectres, revenants fantomes, etc.   En una de las historias, un grupo de viajeros se narraban los unos a los otros experiencias supernaturales que ellos habían experimentado.  Esto inspiró a Byron a desafiar al grupo a escribir una historia de miedo.  Shelley escribió una basada en experiencias de su juventud, Byron escribió un fragmento y Polidori empezó “El Vampiro”, el primer relato moderno del vampiro.”

“Volcanes y clima. 1816, un año sin verano en el Hemisferio Norte” lleva por título este extenso y completo ensayo que explica las razones por las cuales ese año fue tan frío en Europa. El artículo ha sido realizado por Carmen Gozalo de Andrés y entre todas sus secciones, incluye una llamada “Huellas del “año sin verano” en el cine, la literatura y la pintura” donde se refiere a la influencia climática en los autores mencionados. Por ejemplo, se señala lo siguiente sobre el poeta Lord Byron: “Suiza fue, sin duda, el país europeo que padeció con más rigor las inclemencias meteorológicas de aquella estación estival. Sus viajeros turísticos y veraneantes tuvieron que recluirse muchas jornadas en sus alojamientos, al calor de las chimeneas, para protegerse de los intermitentes temporales de agua y nieve.
Byron había llegado desde Inglaterra, huyendo de la bancarrota y de un matrimonio fracasado. La sociedad londinense le había repudiado abiertamente y decidió expatriarse, dirigiéndose a Suiza, donde alquiló un palacete a orillas del lago Lemán. Era el mes de junio de 1816. Percy Shelley, expulsado de Oxford, había sido desheredado por su padre y el poeta, enamorado de Mary Godwin, abandonó a su esposa e hijos y se escapó a Suiza con ella. Allí visitaron a Byron. La lluvia y tormentas les obligaron a quedarse en Villa Diodati durante varios días. Este palacete, porticado y rodeado de viñedos, en el que John Milton ya se había alojado dos siglos antes, era considerado por la amante de Shelley un lugar culturalmente sagrado.
Impresionado por la lobreguez del ambiente, con el cielo totalmente cubierto de oscurísimas nubes que ocultaron el sol durante tres días, Byron rememoró, como una auténtica pesadilla, aquellos días vividos en tierras helvéticas. Compuso un poema de 82 versos, al que llamó “Darkness” (Oscuridad).”
Además, en el mismo texto el lector puede encontrar referencias a la erupción del volcán Tambora en 1815, referencias climáticas del verano de 1816 en los Estados Unidos y referencias sobre los autores y pintores que presenciaron esos cambios de la naturaleza.

George Gordon Byron, sexto lord Byron, nació en Londres un 22 de enero de 1788 y murió en Missolonghi, Grecia, el 19 de abril de 1824. Este poeta inglés fue considerado uno de los escritores más versátiles e importantes del Romanticismo. En este sitio puede leerse una completa biografía, dividida por las etapas de su vida. En el apartado correspondiente a la madurez, se dice sobre la época en que los caminos del poeta y los de Shelley y Polidori se cruzaron: “Los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta (con la que tuvo una hija, Medora), sus poemas antipatrióticos, su acusación de sodomía y las dudas sobre su cordura provocaron su ostracismo social. Amargado profundamente, Byron abandonó Inglaterra en 1816 y nunca volvió.
A partir de ese año 1816, comenzaría una suerte de viajes por casi toda Europa que no acabarían hasta su muerte. En 1816 llegó a visitar Waterloo, lugar turístico por excelencia en aquella época, cuando tan sólo hacía un año desde que se celebrara allí la famosa batalla. En el año de 1816 se trasladó a Suiza y estuvo viviendo algún tiempo junto a Percy Shelley, Mary Shelley y su médico personal (Byron fue muy propenso a las enfermedades y fue otra de las causas de sus depresiones), John William Polidori. En una tormentosa noche de verano de 1816 se reunieron los cuatro en Villa Diodati, propiedad de Byron, y decidieron escribir relatos de terror dignos de aquella noche lúgubre. Inspirados ambos en la personalidad de Byron, Mary Shelley escribió Frankenstein y Polidori su relato El Vampiro. En su estancia suiza Byron redactó El prisionero de ChillónEl himno a la belleza intelectualEl sueño y Estancias a Augusta.”
Para visitar esta interesante semblanza de Lord Byron, hacer click aquí.

¿Los escritores hubieran sido los mismos si ese encuentro no se hubiera producido? ¿La influencia del clima fue tal para la producción de esas maravillosas obras de la literatura universal? ¿Puede una consigna/idea de uno de los escritores funcionar como la semilla para la creación literaria? Son todas preguntas que quedarán en la mente de los lectores. Aunque existen algunos indicios, como las propias palabras de Mary Shelley:
“En el verano de 1816 visitamos Suiza y nos convertimos en vecinos de Lord Byron. (…) Pero resultó ser un verano húmedo y desagradable, la lluvia incesante nos impedía con frecuencia salir de casa. Unos volúmenes de historias de fantasmas, traducidos del alemán al francés, cayeron en nuestras manos. (…) No he vuelto a leer aquellas historias desde entonces, pero permanecen frescas en mi mente, como si las hubiese leído ayer.
“Cada uno de nosotros escribirá una historia de fantasmas”, dijo Lord Byron, y su propuesta fue aceptada. Éramos cuatro. (…)
Yo me urgí a mí misma a pensar una historia, una historia que pudiese rivalizar con las que nos habían arrastrado a aquella empresa. Una historia que hablase de los misteriosos temores de la naturaleza y que despertase el más intenso de los terrores, una historia que creara en el lector miedo a mirar a su alrededor, que helase la sangre y acelerase los latidos del corazón. Si no conseguía todas esas cosas mi historia de fantasmas demostraría ser indigna de ese nombre. Pensé y reflexioné, en vano. (…) ¿Has pensado ya una historia?, me preguntaban cada mañana, y cada mañana me veía forzada a replicar con una mortificante negativa.”
Aunque este sitio invita a descargar el film Frankenstein basado en la obra homónima de Shelley, vale la pena detenerse y saborear cada una de las palabras que la autora, confiesa, casi como si nosotros fuésemos sus confidentes más íntimos, sobre lo sucedido en ese verano que no fue tan verano.

En la Enciclopedia Virtual Wikipedia se describe a John William Polidori, quien nació en  Londres en 1795 y murió en el mismo sitio, muy joven, en el año 1821: Polidori recibió una formación científica y humanística muy esmerada. Con 16 años empezó sus estudios de Medicina en la Universidad de Edimburgo y a los 19 leyó su tesis de licenciatura, lo que da idea de lo aplicado que era como alumno. Sin embargo, su verdadero afán fue destacar en el campo de las letras y labrarse una carrera literaria como la de sus autores más admirados.
La oportunidad llegó cuando trabó contacto con el ya famoso y escandaloso Lord Byron. Éste necesitaba un médico personal para su próximo viaje por Europa y un doctor amigo le recomendó a Polidori. Lord Byron quedó encandilado inmediatamente del joven médico y lo contrató. Así se inició el periodo más intenso, pero también más desgraciado, de la corta biografía de John Polidori. Éste llevó durante el trayecto por Europa un diario donde iba recogiendo todas las incidencias del viaje. Algunas entradas del diario reflejan la vida bastante burguesa de la pareja de ingleses, aunque no se vislumbra una relación muy cercana, íntima, de verdaderos amigos entre el poeta y el médico.”

Sin embargo, la importancia de Polidori no radica en su oficio como médico personal de Byron, sino en que sólo Mary Shelley y él llevaron a cabo el desafío planetado por el poeta. El sitio El poder de la palabras describe las circunstancias que rodearon la propuesta y cómo ambos realizaron sus obras:
“Mary Shelley y Polidori llevaron a cabo el desafío. Aquella escribió Frankenstein, este escribió El vampiro (1819), un cuento cuya importancia radica en la creación de la imagen prototípica del vampiro. Su personaje principal Lord Ruthven, aristocrático, sofisticado, misterioso, frío, encantador para las mujeres y bebedor de sangre, se pasea por los círculos más selectos. No hace falta ser muy sagaz para descubrir que el siniestro, flaco y pálido Lord Ruthven no es otra cosa que un retrato despiadado de Lord Byron. El que eligiera la figura de un vampiro para descargar su reprimida animadversión hacia el poeta, sugiere que era así como Polidori vivía inconscientemente esa relación: con su personalidad vampirizada por la del otro. Despedido por Byron y después de escribir un poema ambicioso, La caída de los ángeles (1821), murió en circunstancias misteriosas, probablemente por un veneno que él mismo se suministró.”
En el mismo enlace puede leerse un fragmento de la obra de Polidori El vampiro.

A los lectores nos queda la posibilidad de imaginarnos, a través de los relatos de los críticos y de los mismos protagonistas, las conversaciones, las tertulias y los momentos compartidos por los escritores en esas tormentosas noches del verano de 1816, en un lugar mágico y extraño, que predisponía a la creación literaria.

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Jairo Anibal Niño: Un poeta grande que nunca dejó de ser niño

“¿QUÉ ES EL SILENCIO?
El silencio son seis cuerdas sin guitarra.”
(Jairo Anibal Niño)

Hace apenas tres días Jairo Aníbal Niño hubiera cumplido años. Este escritor nacido en Moniquirá, Boyacá, un 5 de septiembre de 1941, murió en Bogotá el 30 de agosto de 2010.  Poeta y dramaturgo colombiano, se destacó principalmente en el campo de la literatura infantil y juvenil.

El diario El mundo señala en su sitio web con las siguientes características de este autor colombiano: “poeta, narrador, actor, director de teatro, titiritero, guionista, dramaturgo y profesor universitario Jairo Aníbal Niño, conocido también con el seudónimo de Amadeo Zoro. Su obra poética, narrativa y teatral, toda ella impregnada de una dulce sencillez y transparencia arrebatadora, capaz de atrapar tanto a niños como a jóvenes y adultos, ha sido premiada justicieramente tanto nacional como internacionalmente. De sus obras para niños, destacan: Zoro, ganadora del Premio Enka de Literatura Infantil, en 1977; Ubaldino y la cafetera maravillosa, De las alas del caracolí, Dalia y Zazir; Razzgo, Indo y Zaz, y El quinto viaje, entre otras. Los libros de poemas: La alegría de querer y Preguntario. Las obras teatrales: El golpe de Estado, El monte Calvo, Las bodas del hojalatero o El baile de los arzobispos. Entre sus guiones para cine se destacan: Efraín González, ganador en el concurso de guiones para largometraje argumental convocado por Focine, y El manantial de las fieras. Para adultos, nos presenta los cuentos: Toda la Vida, conjunto de relatos cortos, Los papeles de Miguela y Puro Pueblo. Su obra El monte Calvo fue ganadora del premio al mejor espectáculo libre del quinto festival mundial de teatro de Nancy, en Francia; El baile de los arzobispos y Efraín González, han sido representadas en varios teatros del mundo.”  La nota se titula Jairo Aníbal Niño,la literatura hecha ternura” y además de aportar datos sobre la vida y la obra del escritor, reproduce fragmentos de sus textos. 

 
“La tristeza
es un ajedrecista
que siempre juega
con las piezas grises.” 

Con estos cuatro versos resumió Jairo Anibal NIño la respuesta a la pregunta de su poema “¿Qué es la tristeza?” Y con la misma tristeza, sus lectores recordamos sus palabras en este, el mes de su muerte. Poemas como “¿Me haces un favor?”, perteneciente a su libro La alegría de querer, son casi de memorización instantánea para el lector que se deja seducir con la simplicidad de su lenguaje y la ternura de sus personajes:
“-¿me haces un favor?
-Qué clase de favor?
-¿quieres tenerme mis avioncitos durante todo el
recreo?
-¿durante todo el recreo?
-Si, es que tú eres mi cielo…” 
Aquí, podemos encontrar sus poesías “Cuando llegué del colegio”, “Colombia”, “¿Sabés qué?”, entre otros. Son imperdibles estos versos que se leen de un tirón pero que resuenan en nosotros toda la vida. Vale la pena tomarse el tiempo para disfrutarlos.

Muchos de los lectores amantes de las palabras y de su capacidad de combinación son los que más extrañarán a Jairo Anibal Niño.

En la página de Radio Nederland, la emisora internacional holandesa,de análisis e información en español, se puede leer un sentido homenaje que resume, de algún modo, el sentir de infinidad de personas que se entristecieron con la noticia, aunque, por suerte, como sucede con muchos de los artistas, su obra queda al alcance de la mano y del corazón, para consolarnos. Así se relata en este espacio virtual:

“A veces las noticias no alcanzan a dar la talla de la magnitud de lo acontecido. Por ejemplo: “Ha muerto Jairo Aníbal Niño. Niño, nació en 1941 en Moniquirá, departamento de Boyacá, Colombia. Publicó más de 40 obras literarias, e incursionó en las artes plásticas, en el grupo de pintura La Mancha. Entre sus obras destacan los poemarios para niños “La alegría de querer” y “Preguntario”, los cuentos “Zoro”, “De las alas caracolí” y “Dalia y Zazir”. Niño ganó en Colombia el Premio Nacional de Literatura Enka en 1977, y en México el Premio Iberoamericano Chamán, en 1990.” Esa es la noticia. Para quienes lo conocieron, para esas otras que lo leyeron, Jairo era un personaje, literalmente, inolvidable. De verbo arrobador su conversación se parecía demasiado a su literatura. Es decir, la distancia era tan escasa que había rozado el estadio de la perfección verbal. Esta entrevista resume parte de su pensamiento y es exponente de su capacidad cautivadora.” José Zepeda está a cargo de la entrevista y de la realización de un programa especial donde se reproduce una entrevista que el autor concedió a Radio Nederland años atrás. Es importante destacar que puede escucharse todo el programa radial completo aquí. 

“El Hospital San Ignacio de Bogotá fue testigo del último suspiro de Jairo Aníbal Niño, un talentoso escritor colombiano que en el transcurso del pasado viernes había llegado al centro de salud por el agravamiento de una cruel enfermedad. Apenas trascendió la triste noticia, varios de sus admiradores comenzaron a recordarlo desde la red social Twitter, espacio en el cual se pueden leer frases como “Es una lástima, los grandes están partiendo”, “Gracias por haber llenado las letras con los sueños de un niño” y “Nos inundan el planeta de gente enteramente inútil y se mueren los que sirven”, entre otras.” Así se refiere al autor de La alegría de querer el sitio Poetas del almaPara leer la nota completa, ingresar aquí. 

“Un día me encontré cara a cara con un tigre y supe que era inofensivo.
En otra ocasión tropecé con una serpiente cascabel y se limitó a hacer sonar las maracas de su cola y a mirarme pacíficamente.
Hace algún tiempo me sorprendió la presencia de una pantera y comprobé que no era peligrosa.
Ayer fui atacado por una gallina, el animal mas sanguinario y feroz que hay sobre la tierra.
Eso fue lo que le dijo el gusanito a sus amigos.” 
Este cuento se llama “El enemigo verdadero” y junto con otros textos de Jairo Anibal Niño, además de la nota “Los niños y jóvenes echarán de menos a Jairo Anibal Niño”, pueden leerse haciendo click sobre estas palabras.

“El Descubridor del Mar del Sur”  es uno de los relatos de Jairo Anibal Niño disponible en la Biblioteca Virtual del Banco de la República, en una sección llamada “Los mejores relatos infantiles”. Este cuento pertenece al libro “El quinto viaje” y puede leerse en dicho espacio virtual. Para aquellos que prefieren degustar apenas unas líneas antes de visitar el sitio, acá  el comienzo del texto:
“A sus oídos llegó un rumor como el que levantaría una poderosa conversación de pájaros. Luego percibió un resplandor azul detrás del cerro.
Vasco Núñez de Balboa detuvo la marcha de su tropa. Desmontó y lentamente levantó la cabeza en dirección de la cima erizada de arbustos espinosos. Desde allí tendría la fortuna de ver las aguas del nuevo mar. El sería el primero en vislumbrarlo y reclamaría la gloria de su descubrimiento.”

“Los seres humanos maravillosos viven un cuento, la muerte es el final del cuento”, dijo en alguna ocasión Jairo Aníbal Niño, el escritor infantil más prolífico de los últimos años en Colombia. Este lunes llegó el final del cuento para este narrador al fallecer en Bogotá a los 69 años.” De ese modo, “El final del cuento” se titula este artículo que reseña los aspectos más importantes de la vida y la obra del escritor recientemente fallecido.  
                                                                

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El teatro del absurdo

En muchos casos se suele considerar al denominado “Teatro del absurdo” como un movimiento literario, sin embargo, hay distintas teorías al respecto. En este sitio, por ejemplo, se define al teatro del absurdo de este modo:
“El Teatro del Absurdo es un término empleado por el crítico Martin Esslin en 1962 para clasificar a ciertos dramaturgos que escribían durante la década de 1950, principalmente franceses, cuyo trabajo se considera como una reacción contra los conceptos tradicionales del teatro occidental.” Aunque de manera muy breve, se señalan además, las principales características de las obras teatrales. Lo más interesante son los enlaces externos que ofrece este espacio virtual, que llevan al lector a frases y fragmentos de los principales exponentes del teatro del absurdo, como Artaud y Beckett.

Por otra parte, el sitio Profesor en línea, dedicado a los docentes, señala que “el término, que se acuña como alternativa al de anti-théâtre o nouveau théâtre, ha pasado ya a designar sobre todo el teatro de Samuel Beckett, Eugène Ionesco, Fernando Arrabal, las primeras obras de Arthur Adamov y Jean Genet.
Muchas de las preocupaciones de este teatro encuentran su motivación teórica en los escritos de Antonin Artaud en “El Teatro y su doble” (1938) y, de alguna manera, en la noción brechtiana de Verfremdungseffekt (efecto alienante), mientras que la comicidad bufonesca tiene sus raíces en las películas de Charles Chaplin, Stan Laurel y Oliver Hardy, los Hermanos Marx y Buster Keaton.”
Para leer la nota completa sobre el teatro del absurdo, ingresar aquí.

“Manifestaciones del teatro del absurdo en Argentina” lleva por título este artículo realizado por Ángela Blanco Amores de Pagella, escrito en el año 1974 y publicado en la revista Fall. Aunque se trata de un texto esrito hace varias décadas, retrata algunas de las caracterísiticas más importantes del teatro del absurdo, citando a los críticos que se han ocupado de él:
“Martin Esslin ha estudiado este teatro en su conocido libro El teatro del absurdo, y ha señalado las causas de la aparición de este teatro ilógico y exasperado, aparentemente insustancial, sin argumento ni personajes reconocibles, a veces con verdaderos muñecos mecánicos, poblado de sueños y pesadillas; teatro que no reproduce la naturaleza, teatro expresado en forma de chachara banal. Sus autores, no agrupados en escuelas, antes bien, profundamente solitarios e individuales, reflejan la angustia del mundo en que viven. Un mundo que se derrumba después de la segunda guerra mundial.”
A su vez, la autora menciona en ese momento histórico, a los escritores que considera que han reflejado en sus obras teatrales algunas de las características de este teatro:
“Varios autores argentinos, Eduardo Pavlovsky, Griselda Gámbaro, Julio Ardiles
Gray, Carlos Traffic, entre otros, han producido obras que pueden ser vinculadas
a esta manifestación teatral.”
El texto completo puede leerse haciendo click sobre estas palabras.

En el sitio Kalipedia, de Santillana, pueden encontrarse diversos artículos agrupados por materias, como artes, ciencias naturales, geografía, etc. A su vez, posee distintas secciones: ludoteca, multimedia, diccionarios, archivos, blogs, entre otras. Dentro del espacio dedicado a la Lengua y la Literatura, podemos acceder a un capítulo sobre la literatura universal y sus principales exponentes; y es allí donde están disponibles para los lectores textos relacionados con el teatro del absurdo y el teatro de la crueldad: uno de los artículos relata el paso del teatro existencialista al teatro del absurdo, donde se nombran autores como Jean Paul Sartre, Jean Genet, Samuel Beckett y Eugène Ionesco. Vale la pena detenerse en el apartado “Saber más” y apreciar la bella fotografía de la representación teatral de la obra Las criadas, de Genet.
Otro de los artículos que pueden encontrarse en este sitio se titula “Teatro de la crueldad”, que, aunque breve, ofrece los principales datos sobre el tema: “El francés Antonin Artaud (1896-1948) comenzó su actividad literaria antes de la guerra, cuando colaboró con los surrealistas y estrenó su obra Les Cenci. Su importancia para la historia del teatro reside en sus textos teóricos Manifiesto del teatro de la crueldad y sobre todo El teatro y su doble, que solo alcanzaron éxito y difusión a partir de la década de 1960, cuando se convirtieron en referencia fundamental para las corrientes vanguardistas. Artaud también escribió otros textos dramáticos, como Heliogábalo y Los taraumara.”

Visitando este espacio virtual, se pueden encontrar distintos trabajos en Power Point (y a su vez transcriptos) realizados por alumnos para presentar en una clase sobre el tema del teatro del absurdo. Es interesante ver las diferentes estéticas utilizadas, además de las síntesis y las conclusiones sobre esta temática. Los títulos de los trabajos van desde “Teatro del abusrdo original” a “La cantante calva”, haciendo referencia a la obra de Ionesco, representada en 1950.

El sitio El rincón del vago presenta un completo texto sobre el teatro del absurdo, en el que se sostiene:
“El Teatro del Absurdo forma parte del incesante esfuerzo de los verdaderos artistas de nuestro tiempo por derribar la pared de la complacencia y el automatismo y establecer un conocimiento de la situación humana enfrentada con la realidad fundamental de su condición, zarandearle de una existencia trivializada, mecánica, complaciente y falta de la dignidad. Como tal, el Teatro del Absurdo cumple un doble propósito y se presenta al público con una doble absurdidad.
Aunque el sitio no presenta fuentes, como en muchos otros espacios que circulan por la web, es interesante continuar la lectura del artículo, que señala, entre otras cosas, la siguiente:
“Por un lado castiga satíricamente lo absurdo de las vidas vividas en la inconsciencia, en el sopor del soma. Este es el sentimiento de muerte y de insensibilidad mecánica de las vidas semiconscientes. En eso se basa el aspecto satírico y parodístico del Teatro del Absurdo, su crítica social, su deseo de poner en entredicho a una sociedad inauténtica y mezquina. Este es el mensaje más fácilmente accesible y por tanto más conocido del Teatro del Absurdo pero no es, por supuesto, su rasgo más esencial o significativo.
El Teatro del Absurdo se sitúa en un nivel aún más profundo de absurdidad, el absurdo de la misma condición humana en un mundo donde la crisis de todo tipo de creencias ha privado al hombre de certidumbres. El Teatro del Absurdo es una de las expresiones de esta búsqueda. Ya no es posible aceptar por más tiempo las formas artísticas, científicas o sociales, basadas en la continuidad de standards y conceptos sin validez; esto es, la posibilidad de conocer las leyes del hombre en el universo es simplemente algo absurdo.”

Francisco Nieva, de la Real Academia de la Lengua, postula en este artículo publicado en el diario La Nación en el año 2009 y disponible en el sitio Colegas, a Alfred Jarry como iniciador del teatro del absurdo. Jarry, nacido en Francia en 1873, es retratado por Nieva de este modo: “En París aparece, de pronto, un chico terrible que sorprende y escandaliza por su precocidad. A los 15 años compuso un «drama jocoso», «Ubú Rey», que inaugura el teatro del absurdo. Estrenado primero en un teatro de marionetas, comenzaba su trascendente discurso con la palabra «mierda». Jarry es el más alto modelo del artista-intelectual de mala vida: homosexual, alcohólico, drogadicto y tuberculoso.”

Infinidad de sitios están dedicados a los máximos representantes del denominado del teatro del absurdo, incluso en algunas páginas se pueden descargar de manera gratuita obras de Ionesco, Genet o Beckett. Es una buena oportunidad la que se nos ofrece para encontrarnos con estas obras tan profundas, tan maravillosamente “absurdas” o “cuerdas”, que relatan la existencia del ser humano. En la web o en las páginas de un libro objeto, siempre vale la pena encontrar un tiempo para leer esos textos y porqué no, animarnos a representarlos, ya sea teatro leído, con los alumnos, o nosotros mismos. ¡Que se abra el telón!

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Fogwill: ¿un muchacho punk?

“Escribo para no ser escrito, para no ser narrado por el discurso social que circula y tengo que repetir.”
Rodolfo Enrique Fogwill

El 21 de agosto del año 2010, es decir, hace apenas unos días, dejó este mundo el escritor argentino Rodolfo Enrique Fogwill. Tenía 69 años y una gran obra publicada.

La enciclopedia virtual Wikipedia señala, en su entrada dedicada al autor, lo siguiente:

 
“Rodolfo Fogwill obtuvo la licenciatura en Sociología en la Universidad de Buenos Aires donde se desempeñó como profesor titular. Escribió poemas, cuentos, novelas, ensayos sobre temas relacionados con la comunicación, literatura y política. Conformó la cuadrilla de docentes de la Facultad Libre de Rosario.

 
Se desempeñó también como empresario de la publicidad y el marketing, donde alcanzó cierto renombre. En 1980 su cuento “Muchacha Punk” obtuvo un importante premio patrocinado por la empresa Coca-Cola, que le permitió dedicarse a escribir.
Algunos de sus textos integran diversas antologías publicadas en Estados Unidos, Cuba, México y España. En 2003 ganó la beca Guggenheim y, al año siguiente, el Premio Nacional de Literatura por su libro Vivir afuera.”
Para acceder a más información sobre su obra y enlaces externos, visitar el espacio virtual mencionado.

 
“No éramos tan felices, pero si en las reuniones de los sábados alguien huiese preguntado si éramos felices, ella habría respondido “seguro sí”, o me habría consultado con los ojos antes de decir “sí”, o tal vez habría dicho directamente “sí”, volteando su largo pelo rubio hacia mi lado para incitarme a confirmar a todos que éramos felices, que yo también pensaba que éramos felices. Pero éramos felices. Ya pasó mucho tiempo y sin embargo, si alguien me preguntase si éramos felices diría que sí, que éramos, y creo que ella también diría que fuimos muy felices, o que éramos felices durante aquellos años setenta y cinco, setenta y seis, y hasta bien entrado el año mil novecientos setenta y ocho, después del último verano.” De este modo comienza uno de los tantos textos de Fogwill, que lleva por título “La larga risa de todos estos años”, escrito en 1983 y que vale la pena leer hasta el final. Aquí, está disponible en español y en francés.

 
A su vez, en el sitio Fogwill, se puede acceder a datos sobre el creador de Los pichiciegos, a referencias críticas sobre sus libros, a una selección de su obra narrativa y poética más reciente y a diferentes links sobre el autor.

 
“La muerte de Rodolfo Enrique Fogwill, o Fogwill a secas, como él se llamaba a sí mismo, no deja solamente un desamparo literario y afectivo. Más allá del cuerpo está lo ya escrito, esa extensa obra radioactiva en todos los géneros, que seguirá discutiéndose de acá a muchos años; acaso nada le habría gustado más que eso. Pero con él desaparece también una verdadera fuerza de la cultura argentina que se manifestaba, al margen de los libros, en artículos, conferencias, entrevistas. La provocación era para él una variedad del pensamiento, una esgrima intelectual que forzaba la inteligencia a superarse, a pensar en ocasiones lo que no podía ni debía ser pensado.” Este fragmento pertenece a una nota publicada en el diario argentino La Nación, en relación al fallecimiento del escritor, producido hace menos de una semana. Para leer el artículo de forma completa, hacer click en este enlace.

 
En el blog Eterna Cadencia, está disponible una extensa y valiosa entrevista al autor nacido en Quilmes un 15 de julio de 1941, realizada por Patricio Zunini, donde se destaca el tono ácido e inteligente del escritor porteño. Vale la pena detenerse en las fotos, tomadas por Lucío Ramirez, que muestran al escritor y a su casa en Palermo. Zunini, relataba en ese reportaje, algunas pistas sobre la salud del sociólogo:
“Fogwill practica natación, hace yoga, gimnasia. Sin embargo, el breve trayecto desde el auto al departamento lo ha dejado muy agitado. Tiene un enfisema pulmonar. Respira desacompasado, las frases salen entrecortadas. Le propongo seguir la entrevista otro día.

-Está agitado, Fogwill.

-¿Pero qué? ¿Te quejás?

-No, me preocupa: a ver si se queda duro acá, qué hago.

-Cagaste porque ya dejaste las huellas digitales. No toques nada más.

Se toma unos minutos: busca entre los papeles del escritorio de la computadora el inhalador para asmáticos, pone agua para el mate, prende un cigarrillo, se sienta en un silloncito frente a mí, se relaja. Conoce el ritual: “con esto se me pasa”, dice. De a poco la respiración vuelve a la normalidad.” La lectura de este texto resulta un paseo muy interesante por el pensamiento polémico del escritor argentino.

“La irreverencia, la pluma mordaz y una intuición al margen de modas efímeras, son las marcas de identidad que deja como legado el escritor Rodolfo Fogwill…” El blog El ortiva reproduce varios textos sobre el autor de Restos diurnos. Visitando ese espacio virtual, el lector puede acceder a “El último adios al escritor Rodolfo Fogwill”, del que se ha extraído la cita reproducida hace unas líneas y que relata de manera breve las características del estilo literario y de su modo de vida. Asímismo, puede leer una nota realizada por el sociólogo Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, titulada “Fogwill, Quiquito”, donde se señalan, entre otros aspectos: “Fue poeta lírico que buscó rehacer el lenguaje vivo en medio de un cultivo fetichista de los infinitos rezagos de las tecnologías, del marketing, del habla prefabricada de las profesiones y del pragmatismo positivista con el que solemos practicar nuestros lenguajes diarios.” Además, este sitio presenta varias entrevistas, reseñas críticas de sus obras y enlaces relacionados.

“Fogwill, el mito, empezó a ser Fogwill con una ecuación casi imposible que le sirvió de pedestal para erguir su propia y controversial figura literaria.
En números, es así: 6 + 12 = 1. Ahora, los sustantivos cuantificados: seis, los días que pasaron entre el 11 y el 17 de junio de 1982. Doce, los gramos de cocaína que Fogwill se tomó durante esos días. Uno, el libro que le salió. Una obra maestra, la primera de varias que lo tuvieron como autor. Los Pichiciegos le puso de título. La cosa fue así, contó él, a cualquiera que se lo preguntó desde 1983: su mamá vivía en el mismo edificio. Bajó a visitarla, la señora miraba televisión y le dijo: “¡Nene, hundimos un barco!”. Y él se encerró y escribió los primeros tres días y corrigió los siguientes y al séptimo podemos suponer que descansó. Se trata de la guerra de Malvinas Los Pichiciegos.
” De una conmovedora nota escrita por Gabriela Cabezón Cámara y publicada en el diario Clarín, titulada “Fogwill: Murió el último maldito de la literatura argentina” se han extarído estas palabras. Allí, la autora relata los aspectos centrales de la vida del escritor y sus polémicas peleas con miembros de la cultura y sociedad argentina. Tampoco se descuida en este texto su faceta de publicista y de editor.

Los cuentos completos de Fogwill han sido editados por Alfaguara en el año 2009. En su prólogo, Elvio E. Gandolfo, sostine: “Esta es una antología de media docena de autores muy distintos que tienen un solo nombre de marca: Fogwill. Y que permite la entrada por cualquier  extensión, por cualquier tono, por cualquier estructura, escondiendo bajo su eficiente capacidad de entretener, de fascinar, e incluso de asustar, que contiene seis o siete de los mejores cuentos de la literatura argentina.” En el sitio de la editorial, puede leese el prólogo completo, la nota preliminar del autor y el relato “Dos hilitos de sangre”.

El sitio virtual de la Audiovideoteca de la Ciudad de Buenos Aires atesora entrevistas muy interesantes a los referentes de la literatura argentina. Allí, se puede visitar una biografía completísima de Rodolfo Fogwill, escuchar la voz del escritor en un reportaje, ver al autor hablando sobre su vida y su obra, o leer un fragmento de la entrevista, donde Fogwill afirma, entre otras cosas: “Lo que yo escribía era muy difícil de metabolizar, era muy vulnerable. Y lo que yo pienso es completamente inadecuado, ¿y por qué me lo toleran? Porque me tienen miedo y me tienen miedo por el peso de la foto. Es decir, la foto y toda la pavada esa, ¿no? Eso lo aprendí de Leónidas Lamborghini en aquel poema famoso sobre el arte poética que decía: lo importante no es la belleza ni nada, lo importante es provocar miedo, ¿no?”.

Rodolfo Fogwill fue entrevistado por la revista en Rolling Stone, en junio de 2007. En la RS Interwiew con el autor de Los Pichiciegos, Agustín Valle relata las peripecias y el recorrido junto al autor para realizar la entrevista. Allí, el escritor sostiene: “Escribir para mí es pensar”.
Ahora que Fogwill no está, pensemos en sus textos, reescribamos sus textos, leamos sus textos. Como homenaje, como duelo, como presencia.

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Releyendo a Roberto Arlt en la web

“Arlt impresionaba como un caos en el que se estaban produciendo vertiginosos cataclismos, levantándose montañas, encrespándose mares”.
Conrado Nalé Roxlo

 

“Hijo de un inmigrante prusiano y una italiana, Roberto Godofredo Christophersen Arlt nació en Buenos Aires, en el barrio de Flores, el 2 de abril de 1900.” Este niño cuyo apellido se componía de más consonantes que vocales, se convertiría luego en uno de los escritores y periodistas argentinos que retrató con más agudeza las oscilaciones y los estados de ánimo del argentino medio. En el sitio literatura.org, en la sección literatura argentina contemporánea, el lector puede encontrar más datos sobre la vida y la obra de este autor. A su vez, en el mismo espacio virtual, el navegante puede detenerse en fragmentos de sus novelas, como éste, perteneciente a Los siete locos y titulado “Un hombre extraño”:
“A las diez de la mañana Erdosain llegó a Perú y Avenida de Mayo. Sabía que su problema no tenía otra solución que la cárcel, porque Barsut seguramente no le facilitaría el dinero. De pronto se sorprendió. En la mesa de un café estaba el farmacéutico Ergueta. Con el sombrero hundido hasta las orejas y las manos tocándose por los pulgares sobre el grueso vientre, cabeceaba con una expresión agria, abotagada, en su cara amarilla. Lo vidrioso de sus ojos saltones, su gruesa nariz ganchuda, las mejillas fláccidas y el labio inferior casi colgando, le daban la apariencia de un cretino.” Aunque este sitio se caracteriza por su austeridad, vale la pena “darse una vuelta virtual” por él.

En relación a las discusiones en torno a su fecha de nacimiento, la Enciclopedia Virtual Wikipedia aporta lo siguiente: “Roberto Arlt se esforzó por crear confusión respecto a la fecha original de su nacimiento encontrándose así en distintas biografías las fechas 2 ó 7 de abril de 1900. Hijo del prusiano Karl Arlt y de la italiana Ekatherine Iostraibitzer, un par de inmigrantes recién llegados al país, su infancia transcurrió en el barrio porteño de Flores. La relación con su padre estuvo signada por un trato severo y poco permisivo. Murió de un ataque cardíaco en Buenos Aires, el 26 de julio de 1942.” Es importante señalar que este sitio le dedica una entrada extensa al autor de “Los lanzallamas”, que incluye datos sobre su vida, sus obras, sus adpataciones al teatro y al cine, su actividad periodística; entre otros.

Para los interesados o amantes de la obra y de la personalidad de este autor argentino, creador de obras como “El juguete rabioso”, se convierte en “una delicia” el paseo que puede realizarse en el sitio Cervantes Virtual. Allí, además de una bella presentación con una fotografía y una caricatura del escritor porteño, el lector puede encontrarse con una completa biografía realizada por  Teodosio Fernández, de la Universidad Autónoma de Madrid, donde se puede leer el relato del inicio de Roberto Arlt en el periodismo y en la escritura de ficción: “En 1916 inició su trabajo de periodista, tarea con la que intentaría resolver sus problemas económicos y que le permitió relacionarse con los círculos literarios porteños. En esa fecha dio a conocer su primer cuento, «Jehová», con el que comenzó una carrera de escritor que se consolidaría desde que en 1926 dio a conocer El juguete rabioso, novela sobre un adolescente que se inicia como delincuente y termina como traidor a los suyos. En un tiempo de aparente prosperidad para el país, esa obra parecía hablar de la crisis de los proyectos modernizadores del siglo XIX, que habían convertido a Buenos Aires en una babélica ciudad de inmigrantes, moradores de inquilinatos y conventillos cuya única realidad era la de las calles en que se desenvolvía su lucha por la vida. Eran la cara oculta de una Argentina agitada por conflictos ideológicos y de clase, amenazada por una crisis económica inminente, observada por los militares que dominarían la escena política a partir de 1930. La excepcional lucidez de Arlt haría de esta primera obra, interpretable como la voz de los postergados por el sistema social vigente, el punto de partida de la novela argentina contemporánea.” Son realmente imperdibles también la biblioteca de imágenes, la hemeroteca, el informe sobre su obra, la biblioteca de enlaces -muy pero muy completa- y los estudios e investigación dedicados a Roberto Arlt.

 

El sitio Solo literatura pone a disposición de los navegantes una semblanza de Roberto Arlt, además secciones sobre narrativa, teatro, periodismo y con artículos y ensayos dedicados al autor de “El jorobadito”. Las secciones son muy completas y ofrecen un claro panorama de la vida y la obra del escritor argentino. Uno de los artículos disponibles pertenece a otro escritor argentino, Fernando Sorrentino, quien en un texto titulado “Borges y Arlt: las paralelas que se tocan”, expresa: “Lo cierto es que Borges y Arlt se inventaron a sí mismos sendos caminos literarios: caminos propios, personalísimos, inimitables e intransferibles. Y estos caminos —ahora sí, y sólo en este sentido, “vidas paralelas”— parecen no haberse tocado nunca. Proveniente de una familia inmigrante de lengua no española, Arlt fue argentino de primera generación, inculto (en la acepción académica de la palabra), tumultuoso, osado, intuitivo, vital, de grueso sentido del humor. Borges, en cambio, pertenecía a una antigua familia argentina, acomodada y tradicional, en cuya casa había muchos libros y se hablaban correctamente el español y el inglés; Borges era tímido, miope, tartamudo, estudioso, sutil, inteligentísimo e infinitamente transgresor y revolucionario (como jamás podrían serlo —y ni siquiera imaginarlo— los transgresores y revolucionarios “profesionales”, hechos de escenografía y caracterización teatral, y repetidores de frases viejas y de decires cristalizados).” Para acceder a este ensayo de manera completa, hacer click aquí.

 

“Fernando sentía la incomodidad de la mirada del árabe, que, sentado a sus espaldas a una mesa de esterilla en el otro extremo de la terraza, no apartaba posiblemente la mirada de su nuca. Sin poderse contener se levantó, y, a riesgo de pasar por un demente a los ojos del otro, se detuvo frente a la mesa del marroquí y le dijo: -Yo no lo conozco a usted. ¿Por qué me está mirando? El árabe se puso de pie y, después de saludarlo ritualmente, le dijo: -Señor, usted perdonará. Me he especializado en ciencias ocultas y soy un hombre sumamente sensible. Cuando yo estaba mirándole la espalda era que estaba viendo sobre su cabeza una gran nube roja. Era el Crimen. Usted en esos momentos estaba pensando en matar a su novia.” De este modo tan especial comienza uno de los tantos relatos escritos por Roberto Arlt que están disponibles en la Biblioteca Ciudad Seva. En este caso en particular, la cita pertenece al cuento “Odio desde la otra vida” y se encuentra aquí.

 

Muchos especialistas se han dedicado largo y tendido a estudiar el lenguaje utilizado en las obras de Roberto Arlt. En este ensayo, cuyo título es “El lunfardo en los textos de Roberto Arlt”, se toma como punto de partida para el estudio de las marcas lingüísticas de este escritor, este fragmento de Los siete locos. En la obra, en una conversación entre el protagonista y un farmacéutico, éste último responde con lo que en este artículo se denomina ”el lenguaje vivo de la calle ante el pedido desesperado del endeudado Erdosian y produce este legendario pasaje”: “-Pero, decime, ¿vos no podés prestarme esos seiscientos pesos? El otro movió lentamente la cabeza: -¿Te pensás que porque leo la Biblia soy un otario? Erdosian lo miró desesperado: -Te juro que los debo. De pronto ocurrió algo inesperado. El farmacéutico se levantó, extendió el brazo y haciendo chasquear la yema de los dedos, exclamó ante el mozo del café que miraba asombrado la escena: Rajá, turrito, rajá” Esta última frase sería inmortalizada a causa de su uso coloquial y cotidiano, además de ser utilizada en varios guiones cinematográficos, otorgándole de este modo, un origen casi anónimo y popular, aunque discutido por varios críticos.

 

En el año 2002 se cumplieron sesenta años de la muerte de Roberto Arlt. Esta fecha sirvió como trampolín para la creación de esta nota publicada en Barcelona Review. En este interesante y breve artículo, David Taranco señala que“la obra del “cronista de lo cotidiano” argentino emerge, paradójicamente, como un retrato vivo y fidedigno de la sociedad porteña de principios del siglo XXI. En medio de la agónica crisis económica que atraviesa el país y entre el estruendo de los cacerolazos, los escritos de Arlt han de cobrar una vigencia inusitada y servir para entender, un poco mejor, la idiosincrasia del pueblo argentino.”

 

“Cronista con armas de escritor” se llama este artículo escrito por el español Juan Cruz que hace referencia a “las herramientas que comparten literatura y periodismo, a partir de la publicación de un libro que reúne gran parte de los artículos escritos por Arlt para el diario El Mundo. Además, la compiladora de la obra, Rose Corral, señala que en esos textos el autor de Los siete locos se revela como un profeta del mundo que se estaba formando, con una visión nada alejada de su prosa literaria.” En esta interesante nota se puede leer: “Roberto Arlt es periodismo. La frase clásica de Eugenio Scalfari, fundador del diario La Repubblica de Italia, “Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”, se ajusta a la perfección a este periodismo que Roberto Arlt hace antes de que las imágenes distorsionaran la realidad haciéndonos creer que una instantánea es una fotografía.” Esta nota fue publicada en Ñ, la revista de cultura de diario Clarín.

 

En muchas escuelas de distintas partes del mundo los adolescentes leen las obras de Roberto Arlt, ya sean sus novelas o sus crónicas periodísticas. Ojalá los adultos podamos también hacerlo. La invitación está hecha.
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¿Existe un canon de literatura infantil y juvenil?

“Preguntarse quién juzga y quién consagra, cómo se opera la selección que, en el caos indiferenciado e indefinido de las obras producidas e incluso publicadas, discierne las obras dignas de ser amadas y admiradas, conservadas y consagradas”

Pierre Bourdieu

“La renovación del canon escolar. La integración de la literatura infantil y juvenil en la formación literaria” se titula un ensayo escrito por Antonio Mendoza Fillola, de la Universidad de Barcelona, que postula lo siguiente:

“El conjunto de lecturas de obras infantiles y juveniles es clave en el proceso de formación estética; ciertamente, las obras de la LIJ seleccionadas como corpus de formación básica e inicial constituyen un sugerente conjunto de producciones literarias muy vinculadas a los intereses de los alumnos, a su grado y nivel de formación lingüística y al ámbito cultural. Un canon inicial basado en obras de la LIJ perfila de manera decisiva la formación de un lector competente, pero para esto es necesaria la adecuación de las obras seleccionadas a los intereses de los alumnos-receptores, como garantía de la cooperación y de la interacción receptora, que son funciones básicas para la construcción del significado y para la interpretación. Este canon, en su contextualización escolar, es la base formativa para el reconocimiento de las peculiaridades del discurso y de los géneros literarios y en el establecimiento de conexiones con otras obras literarias (relaciones intertextuales). De este modo, el canon posibilita que la competencia literaria del receptor se consolide a partir de unas determinadas producciones literarias que le resulten motivadoras en lo lúdico y en lo estético y significativas en los aprendizajes formativos.” Este artículo desarrolla, a su vez, temas como la función formativa del canon, competencia lectora y competencia literaria; la literatura infantil y juvenil como canon oculto; el objeto de la formación literaria; la renovación del canon como clave de la innovación en la formación literaria; el canon y los criterios didácticos: la variedad de cánones; un canon basado en obras de literatura infantil y juvenil, entre otros aspectos. Puede leerse de manera completa en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Felipe Romero es psicólogo educativo y actualmente se desempeña como socio-director de la consultora de investigación sociocultural y de mercados The Cocktail Analysis. En un artículo llamado “Canon literario en la escuela: formatos, actores y origen” el autor evalúa la posible existencia de un canon alrededor de la LIJ desde dos perspectivas: ¿Se produce una considerable homogeneidad en la selección de autores? y ¿Coinciden las obras de la LIJ que se hacen leer en la escuela con algún tipo de criterio externo?. El autor señala que “La promoción de la lectura por parte de la escuela es uno de esos «deber ser» incuestionables que acompañan la acción de Administración, editores,autores y profesorado. Apenas se oyen voces que cuestionen su utilidad y se pregunten por sus funciones. No será aquí donde se vaya tan lejos, pero al menos se tratará de profundizar en el proceso de selección de lecturas para la escuela desde la óptica del canon literario, desde el debate sobre qué hacer leer al alumnado. Crucemos dos datos. Por un lado, el número total de nuevos títulos editados de literatura infantil y juvenil en 2005 se sitúa alrededor de los 11.700 (sin contar los títulos de fondo, que superan los 45.000). Por otro lado, el profesorado de lengua castellana en la enseñanza obligatoria recomienda la lectura de 3,1 libros de media a cada alumno. Existe pues un filtrado, un estrecho embudo, que limita la relación entre lo que se edita y la lectura que realmente tiene lugar en las aulas. Podríamos hablar de un canon literario que determina qué leer ante la imposibilidad de abarcar todo lo publicado.Se puede acceder al artículo haciendo click aquí.

Caña, vara, norma, regla, precepto, modelo, prototipo, son las acepciones de canon que nos da el diccionario. Debiera entonces partir de que la idea de un canon como norma, precepto o prototipo no me gusta. Que me gusta mucho más que la literatura sea un remolino, siempre desacomodándose…. porque —como ha dicho Lotman (1)— es siempre dialéctica la relación entre lo canonizado y lo no canonizado en una cultura y ese movimiento permanente, hace que los que están fuera tiendan a ocupar el centro y pugnen por insertar sus modelos desplazando a otros que están dentro, porque no existe centro sin periferia y “lo literario” en cada caso, tiempo y lugar, precisa de lo “no literario” para definirse. De modo que todo canon necesita de la amenaza exterior —la amenaza de lo no canónico— y es de ese exterior no canonizado de donde provienen las reservas de la literatura que vendrá.” De este modo comienza el artículo de la escritora argentina María Teresa Andruetto “Algunas cuestiones en torno al canon”, disponible en la web en el sitio de la revista sobre literatura infantil y juvenil Imaginaria. Allí, la autora reflexiona de manera crítica e inteligente alrededor de los problemas a la hora de plantear un canon de libros para niños y jóvenes.

“El canon es la vara de medir en el arte y en la cultura, el modelo a seguir y en definitiva, todo aquello que la tradición sanciona como ejemplar y de calidad contrastada. En literatura, el canon es una lista breve pero muy selecta de lo que se suelen llamar las obras clásicas, esas que se siguen leyendo con interés desde hace siglos, aunque en apariencia las veamos muy antiguas o incluso anticuadas.” Así se define el concepto de canon en este sitio, donde el lector puede acceder a distintos aspectos de la llamada por el autor “teoría del canon”, tales como “por qué el canon”, “variaciones sobre el canon”, “didáctica de la literatura”, incluyendo, entre otros aspectos relacionados con la lectura, la literatura y la teoría literaria, una sección donde los lectores pueden señalar sus textos favoritos para construir un nuevo canon. Este sitio, llamado El canon literario es un portal sobre literatura en lengua castellana y su enseñanza en Educación Secundaria. Forma parte del proyecto El canon de la literatura castellana: implicaciones y aplicaciones didácticas, iniciado en 2009 gracias a una licencia concedida por el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya, y se complementa con el blog homónimo El canon literario. Vale la pena recorrer ambos sitios y sobre todo detenerse en los artículos publicados en la bitácora mencionada, dedicados a los clásicos y sus repercusiones.

“Si hablamos de las condiciones de utilización de los discursos y de las variables que actúan sobre los modos de leer y, a partir de esto, de la construcción del canon literario escolar, es inevitable y también es el punto de vista elegido, pensar en los innumerables agentes mediadores y adultos que poseen el poder/saber para seleccionar los libros, más allá de la “comunidad de lectores infantiles” que son los alumnos, o en la que se constituyen los alumnos cuando los textos llegan a sus manos. Esta variable es fundamental cuando se habla de lectura y de niños, de lectura y de escuela.” A partir de algunas de las concepciones de Foucault, Bourdieu y otros, este artículo de Carola Hermida, Mila Cañón y María José Troglia, analiza las relaciones de poder que se establecen a la hora de elegir los textos que se leerán en los ámbitos educativos. El texto lleva por nombre “Lectura y escuela: Prácticas literarias y selección de textos” y puede encontrarse en el sitio de la revista Cuatrogatos. A su vez, para aquellos lectores interesados en profundizar estas temáticas, aquí, se puede leer un artículo de dos de las autoras mencionadas: Carola Hermida y Mila Cañón, titulado “Conformar el canon literario escolar”, donde se amplían muchos de los aspectos abordados. Dicho texto se publicó en la revista Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil en el año 2002.

En el portal educativo del Estado Argentino se puede acceder, dentro del área de Lengua y de la sección Debates, al texto”Conceptos de inclusión y exclusión en torno al canon escolar”, realizado por Graciela Simari. Allí, quizá a partir de varios conceptos tomados de los textos mencionados anteriormente en esta entrada, la autora se pregunta: “¿Qué o quién determina la excelencia de una obra? ¿Cómo se producen y se aplican los cánones? ¿Cómo se asegura la legitimidad y supervivencia del canon? Esta excelencia determinada por otros ¿tiene una base totalmente subjetiva o las obras son seleccionadas por el valor estético que portan? ¿Qué o quién determina ese valor? Seleccionar una parte de un todo, acotar el universo de libros a leer ¿es promover la lectura? ¿Qué improntas dejamos los docentes a la hora de definir un canon escolar o en la adecuación a un canon ya elaborado por otros? ¿Qué criterios han de tenerse en cuenta en el momento de la construcción de este “libro de libros”?” Se puede leer este artículo “para trabajar en clase”, visitando este enlace.

Jaime García Padrino en un ensayo llamado “El canon en la literatura infantil o el debate interminable” rastrea algunos de los textos sobre los libros para niños que han instalado, de algún modo, listados de títulos consagrados o recomendados para su lectura. A su vez, recurre a la diferenciación planteada por el profesor Mendoza Fillola entre “canon de aula, canon escolar, canon filológico y canon formativo”. El artículo de García Padrino fue publicado en el año 2004 en la revista Literatura Infantil y Juvenil en una sección especial titulada “Especial de los clásicos a los modernos” y puede leerse en el Centro de Documentación de la Fundación Sánchez Ruipérez.
El mismo autor, a su vez, presenta en este sitio un proyecto de lectura de literatura para ser llevado a cabo con jóvenes lectores en las aulas: “Clásicos universales y clásicos juveniles: sobre el canon de lecturas en el Bachillerato”, donde se afirma que en este trabajo se plantearán “ciertos interrogantes relacionados con el concepto de «clásico» y con la posibilidad de establecer un canon de lecturas para el Bachillerato, en el que puedan convivir clásicos y libros de Literatura Juvenil.” El sitio Proyecto de Lectura para centros escolares pone a disposición este texto que puede verse haciendo click sobre estas palabras.

“Las fronteras y los prejuicios en las relaciones entre la literatura y la educación siempre existieron, dice Gustavo Bombini tras la década de investigación que derivó en la publicación de la primera Historia de la enseñanza literaria en la escuela secundaria argentina entre los años 1860 y 1960.” En una entrevista al especialista en didáctica de la lengua y la literatura, Gustavo Bombini, a partir de la publicación de un libro de su autoría, realizada por el periodista Angel Berlanga y publicada en el diario argentino Página 12, se intenta responder brevemente a la pregunta “¿Qué literatura impone la escuela?”. Para leer la nota, hacer click aquí.

Las imágenes fueron extraídas de morgueFile.

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Philip K. Dick y la ciencia ficción

“Vos cuidame a mí que yo te cuido a vos”
Philip. K. Dick
En 16 de Diciembre de 1928 en Chicago, U.S.A, llegó al mundo el que luego se convertiría en uno de los mayores referentes de la literatura de ciencia ficción: Philip. K. Dick. Su sitio oficial está escrito en inglés, pero es un interesantísimo paseo para los amantes del género o para aquellos que deseen acceder a fotos, información sobre las obras, sobre los films basados en sus relatos, entre otros datos. Vale la pena destacar que esta página ha sido creada por los hijos del autor y se puede leer un mensaje de sus tres hijos en inglés, español o italiano que sostiene lo siguiente: “En representación de los hijos de Philip K. Dick bienvenidos a su página oficial. Nosotros tratamos de crear un lugar para nuevos lectores, como también un recurso para sus fieles fanáticos que han disfrutado su trabajo por años. Aunque es un trabajo en progreso esperamos sea útil y disfrutado.
Desde que nuestro padre falleció 25 años atrás, nosotros hemos tomado muy seriamente el trabajo de organizar su trabajo. Nuestra primera preocupación ha sido el mantener la integridad de su trabajo hoy y por siempre. En ese sentido y motivados por el entusiasmo por el trabajo de nuestro padre traemos nuevo y excitante material a sus fanáticos mediante esta página oficial.
Cada mes continuaremos contribuyendo a esta página con material nuevo y raramente visto. Páginas adicionales de sus mandamientos serán añadidas, así como cartas personales y de negocios y hasta nuestras propias historias y recuerdos personales acerca de nuestro padre.”

 

La Enciclopedia Wikipedia posee una extensa entrada dedicada al autor estadounidense donde puede leerse: “Dick trató temas como la sociología, la política y la metafísica en sus primeras novelas, donde predominaban las empresas monopolísticas, los gobiernos autoritarios y los estados alterados de conciencia. En sus obras posteriores, el enfoque temático de Dick reflejó claramente su interés personal en la metafísica y la teología. A menudo se basó en su propia experiencia vital, reflejó su obsesión con las drogas, la paranoia y la esquizofrenia en novelas como A Scanner Darkly y SIVAINVI.
La novela El hombre en el castillo, galardonada con el Premio Hugo a la mejor novela en 1963, está considerada como una obra maestra del subgénero de la ciencia ficción denominado “ucronía”. Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, una novela sobre una estrella televisiva que vive en un estado policial en un cercano futuro distópico, ganó el Premio John W. Campbell Memorial a la mejor novela en 1975.
Además de treinta y seis novelas, Dick escribió 121 relatos cortos. Gran parte de sus muchas historias cortas y obras menores fueron publicadas en las revistas pulp de la época. Aclamado en vida por contemporáneos como Robert A. Heinlein o Stanisław Lem, Dick pasó la mayor parte de su carrera como escritor casi en la pobreza y obtuvo poco reconocimiento antes de su muerte. Tras ésta, sin embargo, la adaptación al cine de varias de sus novelas le dio a conocer al gran público. Su obra es hoy una de las más populares de la ciencia ficción y Dick se ha ganado el reconocimiento del público y el respeto de la crítica.”
El contenido de dicha entrada incluye datos sobre su vida, sus pseudónimos, temáticas, obras, adaptaciones al cine, apariciones en la ficción, premios, bibliografía y enlaces externos.

 

A su vez, el sitio Books Factory señala, entre otras cosas, que “Philip. K. (Kendred) Dick nació prematuramente, junto a su hermana gemela Jane, el 16 de diciembre 1928, en Chicago. Jane murió trágicamente pocas semanas después. La influencia de la muerte de Jane fue una parte dominante de la vida y obra del autor.” Allí puede leerse una biografía del creador de obras como “El hombre del castillo”.

 

El autor falleció el 2 de Marzo de 1982 en Santa Ana, California, a causa de una falla cardíaco. Un blog llamado del mismo modo que el escritor, se encabeza de este modo: “Philip K. Dick se convirtió en un autor mundialmente conocido tras el éxito de Blade Runner, la obra maestra de Riddley Scott. Hasta entonces era sólo reconocido por los mejores del género; entre otros, Stanislaw Lem y Heinlein. Su prestigio se cimentó en obras como El hombre en el castillo (1963), donde brillaba la conjugación de la complejidad psicológica de sus narradores con la invención de historias paralelas que le haría lograr situaciones enormemente sugestivas y emocionantes.” Este espacio virtual perteneciente a Hotel Kafka, rastrea varios artículos dedicados a la obra de Dick, su influencia y repercusiones actuales.

 

El sitio de Ciencia Ficción pone a dispocisión de los lectores un artículo sobre Philip K. Dick escrito por Antonio Rodriguez Babiloni basado en la vida del autor. Allí, se hacen referencia a cuestiones personales del escritor -incluído su diagnóstico de esquizofrenico- y se las relaciona con sus obras. Se incluyen además, enlaces a datos sobre algunas de sus obras y opiniones de los lectores.

 

“El nombre de Philip K. Dick se ha hecho tan popular en las dos últimas décadas que ha llegado incluso a convertirse en un adjetivo. Curiosamente, el origen de este fenómeno no hay que buscarlo en el mundo literario al que pertenece, sino en el cinematográfico, que de manera incansable ha dedicado sus más recientes éxitos a engrandecer, ya sea por adaptaciones directas, ya por influencias bien marcadas, la figura de un escritor al que siempre obsesionó la percepción de la realidad. Tan desmesurada y prolija fue la incursión del autor en las paranoias de lo irreal y lo verdadero que, hoy en día, lo “dickiano” se ha convertido en una especie de denominación de origen.” Esta cita pertenece a una reseña realizada por Santiago L. Moreno  dedicada a la obra Ubik, escrita por Dick en el año 1969. Se puede leer la reseña completa visitando el sitio Bibliópolis.

 

La influencia de Philip K. Dick en el cine puede leerse en esta nota disponible en el sitio Cine Fantástico donde el lector encontrar los títulos de sus obras que han sido llevados a la gran pantalla. Para leer el artículo completo, visitar este sitio. Del mismo modo, en “Philip K. Dick, la mente detrás de tu película favorita” se puede acceder a distintas reseñas sobreslos films basados en historias creadas por el escritor norteamericano. Hacer click aquí para ir al enlace.

 

“La realidad es aquello que, cuando dejamos de creer en ella, no desaparece”. Esta cita de Philip K. Dick nos muestra la concepción de realidad de uno de los escritores de ciencia ficción más influyentes del siglo XX. Será cuestión de leer sus obras y averiguarlo.
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