“He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.”
(Antonio Machado)
El 5 de octubre de 1925 se realizó en Buenos Aires el Primer Congreso Panamericano de Carreteras. Desde entonces, se instituyó en la Argentina esta fecha como Día del Camino. Es por ello que esta semana les proponemos en Guía de Letras recorrer distintos textos literarios que tengan como objeto, como temática, como metáfora, a los caminos, a los senderos. En el sitio Efemérides Argentinas, se pueden encontrar los textos completos de dos canciones cuyo eje está puesto en los caminos: “Caminito del Indio” de Atahualpa Yupanqui y “Cantares” de J. M. Serrat.
“Pablo Neruda (1904-1973) es sin lugar a dudas uno de los poetas en lengua española que más ha influido en la poesía del siglo XX. Premio Nobel de Literatura en 1971, su obra sintetiza de forma magistral ese viaje de ida y vuelta del vate americano que, tras sumergirse en las referencias culturales occidentales, llega a los orígenes de Hispanoamérica. Resultado de esa travesía es su Canto general, la epopeya que comienza con la telúrica cosmogonía de los primeros habitantes del mundo americano. Sin embargo, su dimensión poética es tan vasta que va desde la exaltación amorosa a la celebración erótica, pasando por la rebeldía ante el dolor a causa de la miseria de los pueblos, víctimas de la injusticia y la opresión.” Con estas palabras se introduce al lector al monográfico dedicado al poeta chileno en el sitio Centro Virtual Cervantes. Uno de sus poemas, se titula “Una carta en el camino” y estos son algunos de sus versos:
“…Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.”
Puede leerse de manera completa, aquí.
Miguel Delibes Setién nació y murió en Valladolid, España. Novelista y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, en 2010, este hombre licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posteriormente se convirtió en periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusiva a la novela. Entre las variadas crónicas campestres que nos ofertó el gran escritor Miguel Delibes, se destaca El camino, editada en 1950. En este sitio puede leerse una reseña sobre esta obra cuyo personaje central es un niño de once años. A su vez, resulta interesante leer las opiniones que han vertido en el sitio Anika entre libros, los lectores de diferentes edades a partir de este libro. Para aquellos que deseen conocer las sensaciones de los que han leído este texto, están disponibles haciendo click sobre estas palabras.
Antonio Machado es el poeta por excelencia de los caminos. Muchos músicos y escritores se han dejado llevar por la influencia que generan sus versos dedicados a los caminantes, a los viajeros, a los que transitan la vida dejando huellas. En este sitio el lector puede deleitarse con algunas de sus poesías, como “He andado muchos caminos”, “Yo voy soñando caminos”, “Recuerdo infantil”, entre otros.
Si de libros para niños y jóvenes hablamos, vale la pena destacar la obra El camino de la hormiga, del escritor argentino Gustavo Roldán. Este libro ha sido editado por el sello Alfaguara y relata, según expresa el sitio de la misma editorial, una historia protagonizada por el sapo, el piojo, la lechuza y el halcón:“El sapo, muy interesado por el camino que trazan las hormigas en su recorrido, comparte este interés con el piojo y la lechuza. Ésta no entiende la maravilla del mundo de las hormigas y no logra ver que cada una de ellas es única y diferente, como todos los animales. Vuela, ofendida y ofuscada, y deja al sapo y al piojo inclinados sobre el camino, siguiendo a las hormigas. El halcón, por su parte, aporta una mirada diferente y nos demuestra que todo en la naturaleza está conectado, y que todos sus integrantes son muy importantes.”
Otro texto dedicado a la infancia es El Camino de la luna, con textos de Laura Escudero e ilustraciones de Oscar Saúl Rojas. Este libro pertenece a la colección Bicho Bolita de Editorial Comunicarte y relata cómo “a campo traviesa, un gauchito sale en busca de su amor. Allí deberá recorrer la pampa con sus lomas, sus noches y sus días. Le pedirá consejo al viento y buscará palabras capaces de enamorar hasta la luna. ¿Logrará conquistar el corazón de la china de trenzas negras.” En el sitio de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA), se presenta una reseña breve de este libro, ganador del Premio Destacados en el año 2008, en la categoría cuento e ilustración.
“La protagonista del libro infantil Camino a casa es una niña humilde que, en compañía de un curioso amigo protector -un gigante León-, sale a recoger a su hermanito menor en la guardería del barrio. Luego van a casa para cenar en compañía de su madre, quien labora como operaria en una fábrica.” Este es el argumento general del libro de los bogotanos Jairo Buitrago y Rafael Yockteng, ganadores del XI Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento 2007, del Fondo de Cultura Económica. En el sitio virtual de La Jornada, Alondra Flores analiza los aspectos más representativos de este libro en una nota titulada: ”Camino a casa, más que un libro triste, trata del coraje que surge en lo adverso”. Allí, la autora expresa: “En la primera página del libro Camino a casa, de Jairo Buitrago y con ilustraciones de Rafael Yockteng, una niña le pide a un gran león: “acompáñame de vuelta a casa”. En entrevista con La Jornada, el escritor colombiano comentó que es una historia citadina que retrata un fenómeno universal, la ausencia del padre, pero que en latinoamérica se relaciona con aspectos sociales y políticos, como la violencia y la migración.” Puede leerse el artículo, aquí.
Los caminos hacia la lectura son muchas veces, azarosos e impredecibles. Laura Devetach en su libro La construcción del camino lector nos invita a reencontrarnos con nuestra textoteca, formada por esos textos internos que llevamos dentro. En el sitio De infancias y literatura se reseña este maravilloso libro que funciona como un recorrido a tener en cuenta. Porque aunque Machado ya profetizó que no había caminos, algunas sendas pueden trazarse para acceder a los libros.
“El temor a lo desconocido ha dado lugar a innumerables cuentos y leyendas que exploran esa zona imprecisa entre el más allá y el más acá. Estos cuentos hablan de seres extraordinarios (la Marimonda, Gaia, el Capora y la Llorona) que habitan un mundo que no se haya aquí. Cuenta aquellos que han visto a estos espectros que aparecen en el reino de los vivos para indicar algo, para vengar ofensas (como la Sayona o la LLorona), para castigar (como el caso de la Marimonda o Madre naturaleza) o exigir que se les devuelva lo robado.
Se presentan al caer la noche o en los lugares donde la naturaleza sigue siendo madrasta, pueden aparecer en lugares solitarios y en casas abandonadas. Siempre hay señales que los anuncian: un frío helador, un golpe de viento, el canto de un pájaro, unas pisadas o un cambio en el clima.
Al principio, el cuento de camino era un relato de origen oral, pero con el tiempo se fundió con el cuento gótico y se convirtió en un género en el que incursionaron grandes maestros como: Bierce, Guarechi, Mark Twain, Wilde, entre otros. Las historias y mitos de fantasmas han alimentado la mente de los pueblos por años. Dejemos que alimente la nuestra con su misterio.” De esta manera tan misteriosa se presentan los orígenes del Cuento de Camino, que forma parte de las leyendas de espectros y aparecidos. En el sitio Mitologías y Leyendas puede obtenerse más información sobre este género, inscribirse en un foro de discusión y dejar comentarios.
Los amantes de la literatura fantástica pueden encontrar en el libro Camino sin retorno una serie de relatos heterogéneos que muestran la excelente pluma de Andrzej Sapkowski. En esta reseña crítica, Francisco Martínez Hidalgo, señala que “editorial Bibliópolis nos trae otra muestra de la siempre majestuosa literatura del escritor polaco Andrzej Sapkowski (Lodz, Polonia, 1948). Esta vez lo hace con Camino sin retorno, una colección de ocho relatos cortos publicados en distintas revistas y antologías en la década de 1990, y publicado originalmente como libro en 2000. Además, su edición española nos regala un noveno relato extra, “Spanienkreuz”, elaborado ex profeso para la Semana Negra de Gijón de 2006 y que es, en palabras de su autor, “el primer y único texto que se conoció fuera de Polonia antes que en la propia Polonia”.” Puede leerse, a su vez, la sinopsis de cada relato y la nota crítica completa en el sitio Fantasymundo.

En el año 1980 un accidente de tránsito se llevaba la vida de Roland Barthes. El sitio El poder de la palabra define de este modo al escritor francés: “Crítico literario, sociólogo y filósofo francés. Nacido en Cherburgo, su padre era subteniente de la Marina y murió en 1916. La familia vivió en Bayona hasta 1924, fecha en la que se trasladó a París, donde Barthes terminó sus estudios de bachillerato en el Lycée Montaigne y Louis-le-Grand. Obtuvo el título de bachiller en 1934, y en 1939 la licenciatura en lenguas clásicas de la Universidad de la Sorbona. Entre 1934 y 1947 contrajo una tuberculosis que le obligó a pasar mucho tiempo en diversos sanatorios, donde completó sus estudios leyendo a Marx y a Michelet. En 1946 comenzó a colaborar en Combat, un periódico de izquierdas, y sus artículos se recopilaron en El grado cero de la escritura (1953)”
“Roland Barthes es conocido por el tiempo dedicado al estudio de los signos, la semiología. Esta disciplina, entiende que los seres humanos se comunican no solamente a través de los signos lingüísticos (el lenguaje) sino también de otros elementos culturales tales como la ropa, el peinado, los gestos, las imágenes, las formas y los colores a fin de convencernos unos a otros respecto de las emociones, valores e imágenes que deseamos transmitir.” 

“Cuando creíamos haber perdido demasiado tiempo, reaparece Roland Barthes y con él una nueva oportunidad de ser menos infelices, de reducir en alguna piadosa medida la imbecilidad propia. Roland Barthes: el ensayista francés que inventó un modo de entrar en relación con los libros, con los objetos de la vida cotidiana, y que concibió una manera de registrar los pormenores de esa simbiosis. Que creó, para ese fin, un lenguaje, un alfabeto y un léxico a medida, jamás desatento a los fraudes y las maquinaciones implicadas en la aventura: “La lengua no es ni reaccionaria ni progresista; la lengua es simplemente fascista, porque el fascismo no consiste en impedir decir, sino en obligar a decir”. Barthes es el autor –¿lo volveremos a olvidar?– de las Mitologías, excepcional pesquisa acerca de algunos de los códigos que circulan en el mundo: un modelo de Citroën, juguetes, guías de viajes, la lucha libre, los peinados en una película sobre Julio César, el culto de la espuma en los detergentes.”
Paulo Reglus Neves Freire nació en Recife un 19 de septiembre de 1921 y murió en San Pablo un 2 de mayo de 1997. Conocido mundialmente como Paulo Freire, este educador brasileño influyó notablemente las teorías de la educación.
“En la tarde que Paulo Freire comenzó a ser alfabetizado, en el suelo de la quinta de su casa en las afueras de Recife -estado de Pernambuco, Brasil-, con palabras que nada tenían que ver con el mundo adulto sino con el suyo propio, teniendo como pizarrón la tierra y como tiza una ramita de árbol, el mundo del niño no fue violentado sino penetrado y comprendido. Tal vez desde entonces los sueños de Paulo Freire comenzaron a ser históricamente viables. Hace algún tiempo, en una conversación Paulo Freire decía: “Perdidos están los que no sueñan apasionadamente, que no son románticos. Yo sueño con que nunca más se vacíen las calles. Que nunca más los líderes políticos se sirvan de las plazas llenas para poder negociar arriba. Sueño con que aprendamos todos a asumir democráticamente los cambios. Sueño con una sociedad reinventándose de abajo hacia arriba, donde todos tengan derecho a opinar y no apenas el deber de escuchar. Este es un sueño históricamente viable, pero demanda que la gente anteayer hubiese descruzado sus brazos para reinventar esa sociedad”. Esas palabras pintan entero a Paulo Freire, quien comenzó con sus métodos pedagógicos en el estado brasileño de Pernambuco para más tarde trasladarlos a todo Brasil… y al mundo.” De este modo comienza un artículo titulado Paulo Freire, la pedagogía de los sueños,
Por otra parte, la especialista María Adela Rey Leyes, de Universidad Católica de Santa Fe, Argentina, se pregunta en
En el tren hay música ambiental y suena un bolero de Armando Manzanero que empieza diciendo algo así como “Contigo aprendí que existen nuevas y mejores emociones. Contigo aprendí a conocer un mundo nuevo de ilusiones. Descubrí que la semana tiene más de siete días, a hacer mayores mis contadas alegrías y a ser dichoso yo contigo lo aprendí…”. Y he pensado que el título del bolero coincida con el de esta especie de ” reflexión – relectura – redescubrimiento” de lo que yo aprendí contigo desde que, por primera vez, hace ahora 21 años, escuché por primera vez tu nombre (Y no precisamente en la Escuela de Magisterio, sino en una iglesia de un barrio de Bilbao).
La creadora de
George Gordon Byron, sexto lord Byron, nació en Londres un 22 de enero de 1788 y murió en Missolonghi, Grecia, el 19 de abril de 1824. Este poeta inglés fue considerado uno de los escritores más versátiles e importantes del Romanticismo. En este sitio puede leerse una completa biografía, dividida por las etapas de su vida. En el apartado correspondiente a la madurez, se dice sobre la época en que los caminos del poeta y los de Shelley y Polidori se cruzaron: “Los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta (con la que tuvo una hija, Medora), sus poemas antipatrióticos, su acusación de sodomía y las dudas sobre su cordura provocaron su ostracismo social. Amargado profundamente, Byron abandonó Inglaterra en 1816 y nunca volvió.
¿Los escritores hubieran sido los mismos si ese encuentro no se hubiera producido? ¿La influencia del clima fue tal para la producción de esas maravillosas obras de la literatura universal? ¿Puede una consigna/idea de uno de los escritores funcionar como la semilla para la creación literaria? Son todas preguntas que quedarán en la mente de los lectores. Aunque existen algunos indicios, como las propias palabras de Mary Shelley:
Sin embargo, la importancia de Polidori no radica en su oficio como médico personal de Byron, sino en que sólo Mary Shelley y él llevaron a cabo el desafío planetado por el poeta.
Hace apenas tres días Jairo Aníbal Niño hubiera cumplido años. Este escritor nacido en Moniquirá, Boyacá, un 5 de septiembre de 1941, murió en Bogotá el 30 de agosto de 2010. Poeta y dramaturgo colombiano, se destacó principalmente en el campo de la literatura infantil y juvenil.
“El Descubridor del Mar del Sur” es uno de los relatos de Jairo Anibal Niño disponible en la Biblioteca Virtual del Banco de la República, en una sección llamada “Los mejores relatos infantiles”.
En muchos casos se suele considerar al denominado “Teatro del absurdo” como un movimiento literario, sin embargo, hay distintas teorías al respecto. En este sitio, por ejemplo, se define al teatro del absurdo de este modo:
“Manifestaciones del teatro del absurdo en Argentina” lleva por título este artículo realizado por Ángela Blanco Amores de Pagella, escrito en el año 1974 y publicado en la revista Fall. Aunque se trata de un texto esrito hace varias décadas, retrata algunas de las caracterísiticas más importantes del teatro del absurdo, citando a los críticos que se han ocupado de él:
En el sitio Kalipedia, de Santillana, pueden encontrarse diversos artículos agrupados por materias, como artes, ciencias naturales, geografía, etc. A su vez, posee distintas secciones: ludoteca, multimedia, diccionarios, archivos, blogs, entre otras. Dentro del espacio dedicado a la Lengua y la Literatura, podemos acceder a un capítulo sobre la literatura universal y sus principales exponentes; y es allí donde
El sitio El rincón del vago presenta un completo texto sobre el teatro del absurdo
Francisco Nieva, de la Real Academia de la Lengua, postula en este artículo publicado en el diario La Nación en el año 2009 y disponible en el sitio Colegas, a Alfred Jarry como iniciador del teatro del absurdo.
“Escribo para no ser escrito, para no ser narrado por el discurso social que circula y tengo que repetir.”
“No éramos tan felices, pero si en las reuniones de los sábados alguien huiese preguntado si éramos felices, ella habría respondido “seguro sí”, o me habría consultado con los ojos antes de decir “sí”, o tal vez habría dicho directamente “sí”, volteando su largo pelo rubio hacia mi lado para incitarme a confirmar a todos que éramos felices, que yo también pensaba que éramos felices. Pero éramos felices. Ya pasó mucho tiempo y sin embargo, si alguien me preguntase si éramos felices diría que sí, que éramos, y creo que ella también diría que fuimos muy felices, o que éramos felices durante aquellos años setenta y cinco, setenta y seis, y hasta bien entrado el año mil novecientos setenta y ocho, después del último verano.” De este modo comienza uno de los tantos textos de Fogwill, que lleva por título “La larga risa de todos estos años”, escrito en 1983 y que vale la pena leer hasta el final.
En el blog Eterna Cadencia, está disponible una extensa y valiosa entrevista al autor nacido en Quilmes un 15 de julio de 1941, realizada por Patricio Zunini, donde se destaca el tono ácido e inteligente del escritor porteño. Vale la pena detenerse en las fotos, tomadas por Lucío Ramirez, que muestran al escritor y a su casa en Palermo. Zunini, relataba en ese reportaje, algunas pistas sobre la salud del sociólogo:
Se toma unos minutos: busca entre los papeles del escritorio de la computadora el inhalador para asmáticos, pone agua para el mate, prende un cigarrillo, se sienta en un silloncito frente a mí, se relaja. Conoce el ritual: “con esto se me pasa”, dice. De a poco la respiración vuelve a la normalidad.”
“Fogwill, el mito, empezó a ser Fogwill con una ecuación casi imposible que le sirvió de pedestal para erguir su propia y controversial figura literaria.
Los cuentos completos de Fogwill han sido editados por Alfaguara en el año 2009. En su prólogo, Elvio E. Gandolfo, sostine: “Esta es una antología de media docena de autores muy distintos que tienen un solo nombre de marca: Fogwill. Y que permite la entrada por cualquier extensión, por cualquier tono, por cualquier estructura, escondiendo bajo su eficiente capacidad de entretener, de fascinar, e incluso de asustar, que contiene seis o siete de los mejores cuentos de la literatura argentina.”
“Hijo de un inmigrante prusiano y una italiana, Roberto Godofredo Christophersen Arlt nació en Buenos Aires, en el barrio de Flores, el 2 de abril de 1900.” Este niño cuyo apellido se componía de más consonantes que vocales, se convertiría luego en uno de los escritores y periodistas argentinos que retrató con más agudeza las oscilaciones y los estados de ánimo del argentino medio.
En relación a las discusiones en torno a su fecha de nacimiento, la Enciclopedia Virtual Wikipedia aporta lo siguiente: “Roberto Arlt se esforzó por crear confusión respecto a la fecha original de su nacimiento encontrándose así en distintas biografías las fechas 2 ó 7 de abril de 1900. Hijo del prusiano Karl Arlt y de la italiana Ekatherine Iostraibitzer, un par de inmigrantes recién llegados al país, su infancia transcurrió en el barrio porteño de Flores. La relación con su padre estuvo signada por un trato severo y poco permisivo. Murió de un ataque cardíaco en Buenos Aires, el 26 de julio de 1942.”
El sitio Solo literatura pone a disposición de los navegantes una semblanza de Roberto Arlt, además secciones sobre narrativa, teatro, periodismo y con artículos y ensayos dedicados al autor de “El jorobadito”.
Muchos especialistas se han dedicado largo y tendido a estudiar el lenguaje utilizado en las obras de Roberto Arlt.
En el año 2002 se cumplieron sesenta años de la muerte de Roberto Arlt.
“La renovación del canon escolar. La integración de la literatura infantil y juvenil en la formación literaria” se titula un ensayo escrito por Antonio Mendoza Fillola, de la Universidad de Barcelona, que postula lo siguiente:
Felipe Romero es psicólogo educativo y actualmente se desempeña como socio-director de la consultora de investigación sociocultural y de mercados The Cocktail Analysis. En un artículo llamado “Canon literario en la escuela: formatos, actores y origen” el autor evalúa la posible existencia de un canon alrededor de la LIJ desde dos perspectivas: ¿Se produce una considerable homogeneidad en la selección de autores? y ¿Coinciden las obras de la LIJ que se hacen leer en la escuela con algún tipo de criterio externo?. El autor señala que “La promoción de la lectura por parte de la escuela es uno de esos «deber ser» incuestionables que acompañan la acción de Administración, editores,autores y profesorado. Apenas se oyen voces que cuestionen su utilidad y se pregunten por sus funciones. No será aquí donde se vaya tan lejos, pero al menos se tratará de profundizar en el proceso de selección de lecturas para la escuela desde la óptica del canon literario, desde el debate sobre qué hacer leer al alumnado. Crucemos dos datos. Por un lado, el número total de nuevos títulos editados de literatura infantil y juvenil en 2005 se sitúa alrededor de los 11.700 (sin contar los títulos de fondo, que superan los 45.000). Por otro lado, el profesorado de lengua castellana en la enseñanza obligatoria recomienda la lectura de 3,1 libros de media a cada alumno. Existe pues un filtrado, un estrecho embudo, que limita la relación entre lo que se edita y la lectura que realmente tiene lugar en las aulas. Podríamos hablar de un canon literario que determina qué leer ante la imposibilidad de abarcar todo lo publicado.”
“Caña, vara, norma, regla, precepto, modelo, prototipo, son las acepciones de canon que nos da el diccionario. Debiera entonces partir de que la idea de un canon como norma, precepto o prototipo no me gusta. Que me gusta mucho más que la literatura sea un remolino, siempre desacomodándose…. porque —como ha dicho Lotman (1)— es siempre dialéctica la relación entre lo canonizado y lo no canonizado en una cultura y ese movimiento permanente, hace que los que están fuera tiendan a ocupar el centro y pugnen por insertar sus modelos desplazando a otros que están dentro, porque no existe centro sin periferia y “lo literario” en cada caso, tiempo y lugar, precisa de lo “no literario” para definirse. De modo que todo canon necesita de la amenaza exterior —la amenaza de lo no canónico— y es de ese exterior no canonizado de donde provienen las reservas de la literatura que vendrá.”
“El canon es la vara de medir en el arte y en la cultura, el modelo a seguir y en definitiva, todo aquello que la tradición sanciona como ejemplar y de calidad contrastada. En literatura, el canon es una lista breve pero muy selecta de lo que se suelen llamar las obras clásicas, esas que se siguen leyendo con interés desde hace siglos, aunque en apariencia las veamos muy antiguas o incluso anticuadas.” Así se define el concepto de canon en este sitio, donde el lector puede acceder a distintos aspectos de la llamada por el autor “teoría del canon”, tales como
“Si hablamos de las condiciones de utilización de los discursos y de las variables que actúan sobre los modos de leer y, a partir de esto, de la construcción del canon literario escolar, es inevitable y también es el punto de vista elegido, pensar en los innumerables agentes mediadores y adultos que poseen el poder/saber para seleccionar los libros, más allá de la “comunidad de lectores infantiles” que son los alumnos, o en la que se constituyen los alumnos cuando los textos llegan a sus manos. Esta variable es fundamental cuando se habla de lectura y de niños, de lectura y de escuela.” A partir de algunas de las concepciones de Foucault, Bourdieu y otros, este artículo de Carola Hermida, Mila Cañón y María José Troglia, analiza las relaciones de poder que se establecen a la hora de elegir los textos que se leerán en los ámbitos educativos.
En el portal educativo del Estado Argentino se puede acceder, dentro del área de Lengua y de la sección Debates, al texto”Conceptos de inclusión y exclusión en torno al canon escolar”, realizado por Graciela Simari. Allí, quizá a partir de varios conceptos tomados de los textos mencionados anteriormente en esta entrada, la autora se pregunta: “¿Qué o quién determina la excelencia de una obra? ¿Cómo se producen y se aplican los cánones? ¿Cómo se asegura la legitimidad y supervivencia del canon? Esta excelencia determinada por otros ¿tiene una base totalmente subjetiva o las obras son seleccionadas por el valor estético que portan? ¿Qué o quién determina ese valor? Seleccionar una parte de un todo, acotar el universo de libros a leer ¿es promover la lectura? ¿Qué improntas dejamos los docentes a la hora de definir un canon escolar o en la adecuación a un canon ya elaborado por otros? ¿Qué criterios han de tenerse en cuenta en el momento de la construcción de este “libro de libros”?”
Jaime García Padrino en un ensayo llamado “El canon en la literatura infantil o el debate interminable” rastrea algunos de los textos sobre los libros para niños que han instalado, de algún modo, listados de títulos consagrados o recomendados para su lectura. A su vez, recurre a la diferenciación planteada por el profesor Mendoza Fillola entre “canon de aula, canon escolar, canon filológico y canon formativo”. El artículo de García Padrino fue publicado en el año 2004 en la revista Literatura Infantil y Juvenil en una sección especial titulada “Especial de los clásicos a los modernos” y
“Las fronteras y los prejuicios en las relaciones entre la literatura y la educación siempre existieron, dice Gustavo Bombini tras la década de investigación que derivó en la publicación de la primera Historia de la enseñanza literaria en la escuela secundaria argentina entre los años 1860 y 1960.” En una entrevista al especialista en didáctica de la lengua y la literatura, Gustavo Bombini, a partir de la publicación de un libro de su autoría, realizada por el periodista Angel Berlanga y publicada en el diario argentino Página 12, se intenta responder brevemente a la pregunta “¿Qué literatura impone la escuela?”.
En 16 de Diciembre de 1928 en Chicago, U.S.A, llegó al mundo el que luego se convertiría en uno de los mayores referentes de la literatura de ciencia ficción: Philip. K. Dick.
La Enciclopedia Wikipedia posee una extensa entrada dedicada al autor estadounidense donde puede leerse: “Dick trató temas como la sociología, la política y la metafísica en sus primeras novelas, donde predominaban las empresas monopolísticas, los gobiernos autoritarios y los estados alterados de conciencia. En sus obras posteriores, el enfoque temático de Dick reflejó claramente su interés personal en la metafísica y la teología. A menudo se basó en su propia experiencia vital, reflejó su obsesión con las drogas, la paranoia y la esquizofrenia en novelas como A Scanner Darkly y SIVAINVI.
A su vez, el sitio Books Factory señala, entre otras cosas, que “Philip. K. (Kendred) Dick nació prematuramente, junto a su hermana gemela Jane, el 16 de diciembre 1928, en Chicago. Jane murió trágicamente pocas semanas después. La influencia de la muerte de Jane fue una parte dominante de la vida y obra del autor.”
“El nombre de Philip K. Dick se ha hecho tan popular en las dos últimas décadas que ha llegado incluso a convertirse en un adjetivo. Curiosamente, el origen de este fenómeno no hay que buscarlo en el mundo literario al que pertenece, sino en el cinematográfico, que de manera incansable ha dedicado sus más recientes éxitos a engrandecer, ya sea por adaptaciones directas, ya por influencias bien marcadas, la figura de un escritor al que siempre obsesionó la percepción de la realidad. Tan desmesurada y prolija fue la incursión del autor en las paranoias de lo irreal y lo verdadero que, hoy en día, lo “dickiano” se ha convertido en una especie de denominación de origen.” Esta cita pertenece a una reseña realizada por Santiago L. Moreno dedicada a la obra Ubik, escrita por Dick en el año 1969.